martes, 31 de marzo de 2015

EL CICLO MENSTRUAL

Cada mujer experimenta unos 500 ciclos menstruales a lo largo de su vida. Cada ciclo dura aproximadamente 28 días, aunque también son normales los ciclos que duran entre 21 y 35 días. 
El primer día del ciclo es el primer día de la menstruación o regla.
Los procesos de cada ciclo están regulados por hormonas que, entre otras muchas funciones, garantizan un ciclo de fertilidad continuo.
Las hormonas son producidas por las glándulas endocrinas y son transportadas por todo el cuerpo a través del torrente sanguíneo.

En el ciclo menstrual están involucradas cuatro glándulas endocrinas: 
El hipotálamo
La hipófisis 
Las glándulas tiroideas 
Los ovarios 

Las hormonas de la hipófisis y de los ovarios influyen directamente el ciclo, mientras que las hormonas de las glándulas tiroideas regulan el flujo energético del cuerpo, haciendo posible que el resto de hormonas funcionen con normalidad. 
La hipófisis es conocida además como la coordinadora del ciclo menstrual y la que lo estimula. Entre los ovarios, el hipotálamo y la hipófisis existe un sistema muy preciso estímulo-respuesta que mantiene el ritmo del ciclo.
Los factores emocionales también pueden influir sobre el ciclo menstrual, ya que el hipotálamo está relacionado con otras zonas cerebrales.

El ciclo femenino consta de tres fases:

Fase folicular

La hipófisis libera la hormona foliculoestimulante (FSH) y la hormona luteinizante o luteoestimulante (LH). 
A través del torrente sanguíneo alcanzan los ovarios y estimulan el desarrollo de entre 10 y 100 folículos. 
Estos comienzan a producir estrógenos, que afectan a diferentes partes del cuerpo femenino.
Normalmente sólo se estimula un ovario por ciclo, es decir, van alternándose.
Con lo cual, si decides donar, te estimularían los óvulos "dormidos" por llamarlo de alguna manera.  
La hipófisis libera entonces otra hormona más: la prolactina. 
En bajas concentraciones la prolactina es imprescindible para ovular, y se produce durante todo el ciclo. 
En el período de lactancia, por el contrario, sus altas concentraciones impiden la ovulación y la fertilidad.
Existen casos, como el mio, que dando de mamar a mi hija tenia mi menstruacion.
Los estrógenos que producen los ovarios actúan también sobre el hipotálamo, estimulando allí la producción de hormonas que actúan sobre la hipófisis. Este sistema es denominado de estímulo-respuesta, puesto que a su vez las hormonas de la hipófisis estimulan el desarrollo de folículos en el ovario. 
Los folículos producen estrógenos, que afecta al hipotálamo y ocasiona de producción de más hormonas de la hipófisis.
Aproximadamente a la mitad del ciclo, cuando la concentración de estrógenos en sangre alcanza un nivel alto, la hipófisis libera una dosis de las hormonas luteinizante y foliculoestimulante. 
Como consecuencia, un óvulo (a veces más) asciende la superficie de uno de los folículos. Los otros folículos estimulados desparecen poco a poco durante los restantes 14 días del ciclo.
Debido al nivel en sangre de estrógenos, durante este tiempo el endometrio (mucosa del útero) se habrá engrosado y estará dispuesto para acoger al óvulo fecundado. Además, esta hormona estimula a las células del útero a liberar un moco más acuoso y abundante que favorece la circulación del esperma. Este moco es el que puede ser percibido por la mujer a la salida de la vagina, indicio de fertilidad.

Ovulación

Aproximadamente 32 horas después de la liberación de las hormonas luteinizante y foliculoestimulante, el folículo se desgarra, el óvulo sale de él y se dirige hacia las trompas de Falopio. 
Allí recibe nutrientes y queda disponible para ser fecundado por un espermatozoide entre 12 y 36 horas.

Fase lútea

El óvulo comienza a tornarse amarillo, por la toma de lípidos o grasas. 
De ahí proviene su nombre: cuerpo lúteo (amarillo). 
Continúa produciendo estrógenos y comienza a producir también
progesterona. 
La progesterona tiene los siguientes efectos: 
modifica la estructura del moco cervical que se vuelve tan espeso que los espermas ya no pueden atravesarlo, y su cantidad disminuye 
Las glándulas de las trompas de Falopio y del útero producen un líquido que alimenta al óvulo y que prepara todo para la fecundación en las trompas de Falopio y para la implantación del óvulo en la pared del útero 
La temperatura corporal asciende unas décimas, y se mantiene elevada hasta el final del ciclo.
En caso de que no haya habido fecundación, el cuerpo lúteo se descompone, por lo que el nivel de progesterona y estrógeno en sangre desciende durante los siguientes 10 días. 
Como han dejado de estimular el revestimiento del útero, éste se desprende y tiene lugar la regla. 
La temperatura corporal desciende y habrá finalizado el ciclo.
Si el óvulo ha sido fecundado, algunas de sus células producen la hormona gonadotropina coriónica humana (HCG). 
Esta es la hormona que detectan los test de embarazo. 
La hormona gonadotropina coriónica humana mantiene estable el cuerpo lúteo, pudiendo así éste continuar produciendo progesterona, que a su vez mantiene el revestimiento del útero, rico en nutrientes. 
Esto es imprescindible durante las primeras diez semanas de embarazo, hasta que la placenta asume la función de nutrir.
Mas información adicional

El promedio de edad en la que la mujer comienza a ovular es a los 11 años, y suele terminar alrededor de los 50.
Es importante recordar que no todas las mujeres comienzan a ovular a tan temprana edad o en alguno casos incluso antes, o dado el caso no todas las mujeres alcanzan la menopausia a la misma edad.

El óvulo es la célula germinal femenina. 
Contiene 23 cromosomas y al ser fecundada por un espermatozoide (que también aporta 23 cromosomas), da lugar al embrión humano. 
Los óvulos se producen en los ovarios. 
En los ovarios de una mujer adolescente podemos encontrar más de 400.000 óvulos. 
De todos ellos, durante la vida fértil de cada mujer, maduran unos 400.  
A una mujer que decide donar óvulos se le extraen aproximadamente unos 
10 - 15 óvulos.

Todas las mujeres cuando nacen ya tienen en su cuerpo -en los ovarios- todos los óvulos que necesitan durante su vida reproductiva. 
La cantidad de óvulos es determinada genéticamente. 
Cuando llega la pubertad, la actividad de los ovarios se pone en marcha. 
Cada ciclo ovulatorio, hay un puñado de óvulos que comienzan a desarrollarse, a crecer, hasta que llega un punto en que la naturaleza decide que sólo uno de ellos (a veces alguno más) seguirá creciendo y madurará hasta adquirir la capacidad de ser fértil. 
Para que esto ocurra, los otros óvulos producirán unas sustancias, unas hormonas, que -por decirlo de una manera comprensible- son el alimento que hace que el otro crezca, y mientras lo hacen, van atrofiándose hasta desaparecer. 
Para entenderlo bien, hay que pensar en cómo funciona un equipo ciclista. Para que gane uno, los demás deben ayudarle esforzándose mucho, y poco a poco van perdiendo fuerzas. 
Si te animas a ser donante de óvulos debes saber que no te cambiará para nada tus posibilidades de fertilidad futura ni el momento de entrada en la menopausia. 
Prácticamente todos los óvulos que puedas dar, se habrían consumido igualmente en cada ciclo ovulatorio.

Ovulación: ¿Cuántos folículos maduran cada mes?
Cuando una mujer está buscando un embarazo, conocer su ovulación se convierte en clave. 
¿Sabes qué son los folículos? ¿Cuántos maduran cada ciclo menstrual? 
¿Qué sabes del ciclo menstrual?
El folículo es una estructura esférica que rodea al óvulo y se encuentra en el interior de los ovarios.
La mujer nace con varios cientos de miles de folículos; a partir de la pubertad, cada mes crecen unos 20, al principio del ciclo menstrual, de los cuales solo uno llegará a madurar.
Ese folículo, que se llama folículo de Graff, liberará el óvulo más o menos el día 14 del ciclo, este proceso se conoce como ovulación, y los demás involucionarán hasta desaparecer.
¿Cuántos folículos hay cada mes?
El número de folículos que puede observarse por ecografía el tercer día de ciclo es variable y depende de varios factores:
La posición de los ovarios
Las características de las asas intestinales: las porciones del intestino delgado que tienen forma de asa.
El peso de la mujer: si es obesa se ven peor.
La definición del ecógrafo. 
En los ecógrafos de alta definición pueden verse folículos muy pequeños, de tan solo seis milímetros de diámetro.
Cuando la mujer se somete a una estimulación ovárica con gonadotropinas maduran varios folículos, por eso es habitual ver más de uno de hasta 18 milímetros de diámetro con sus respectivos ovocitos dentro.

Un  ovocito, es un gametocito hembra o célula germinal que participa en la reproducción. 
En otras palabras, es un precursor inmaduro del óvulo, o célula huevo.
El ovocito se produce en el ovario 
Las células madre germinales femeninas producen las llamadas células germinales primordiales (PGC), que se diferencian para formar una ovogonia. La ovogonia se convierte en un ovocito primario, durante la ovogénesis, tras comenzar el proceso de meiosis y detenerse en profase I, El ovocito es una célula germinal femenina que está en proceso de convertirse en un óvulo maduro.
Dependiendo de la especie uno o varios óvulos son liberados por el ovario en cada ovulación. En la mujer es frecuente que sea uno solo. 

lunes, 30 de marzo de 2015

CAMBIOS EN EL CUERPO A LAS MUJERES DE 20 Y A LOS 30 AÑOS

A partir de los quince años, en las mujeres comienzan una serie de sucesos que definen a nuestro cuerpo y salud. 
Estos son cambios en el organismo que nos llevan desde la pubertad hacia la la edad adulta. 
La aparición de estos cambios en el cuerpo de la mujer se hace más patente a partir de los 20 y 30 años, pues en esas décadas se asientan las bases del organismo de todas las mujeres.
Al conocer cuáles son esos cambios tan comunes en nosotras, sabrás cómo lidiar con ellos y lo que significan para tu correcto desarrollo.
Cambios en las mujeres a los 20 años
Calambres durante la menstruación
Si bien cada cuerpo es único y cada una de nosotras experimenta la menstruación de una manera distinta, a partir de los 20 años las molestias pueden aumentar, ya que que es la etapa en la que suelen aparecer los calambres que añaden más dolor a la situación.
Acné
Hay chicas que sobreviven a la adolescencia con un cutis envidiable, y luego de los 20 les aparece el acné de la nada. La causa de esta alteración implica los cambios hormonales, fumar, uso de cosméticos inadecuados y mala alimentación.
Luego de los 20 años, puedes tener dificultades para que te crezcan las uñas. Esto se debe a que a medida que pasan los años la capacidad de crecimiento de las uñas va disminuyendo, por lo que se rompen con mayor facilidad.
Adelgazamiento del rostro
A medida que pasa el tiempo, la piel pierde elementos y grasa subcutánea, lo que hace más delgado al rostro; así que dependiendo de cuánta grasa tengas en la cara, con el pasar del tiempo verás cómo cambia su forma.
Cambios en el peso
La mayoría de las mujeres sufrimos con nuestro peso corporal por lo que vivimos en una dieta eterna que a la larga nos lleva a una mala alimentación. Hacer dieta es sinónimo de comer sano, por lo que no debes tener una relación tensa con la comida, sino más bien aprender sobre alimentación balanceada para mantener tu peso y tu salud.

Cambios en las mujeres a los 30 años
Metabolismo lento
Además de disminuir la capacidad para quemar calorías, el metabolismo lento influye en la pérdida de músculos y masa ósea, por lo que aparece un aumento de peso y algunas afecciones de salud. Para evitar estas alteraciones el ejercicio regular es la mejor prevención.
A partir de los 35 años se añaden cambios hormonales perimenopáusicos que alteran tu humor, causan trastornos del sueño y ansiedad. Además, pueden aparecer otros cambios físicos a nivel genital tanto internos como externos.
Los 30 marcan una etapa en la que hay una definición como adulta, y eso puede influir en las relaciones con tus familiares y amigos; si existen desacuerdos o no te has establecido puedes sufrir etapas de depresión, por lo que lo ideas es recurrir a un especialista en este caso.

No es necesario que todos estos cambios deban ocurrir en ti, pero como la prevención es la mejor herramienta, hacer ejercicio, llevar una alimentación sana y tener revisiones regulares con tu médico te ayudarán a sobrellevar estas etapas.

domingo, 29 de marzo de 2015

VAGINITIS

¿Qué es la vaginitis?
La vaginitis es una inflamación de la de la pared mucosa vaginal, También se puede denominar vulvovaginitis, que por lo general suele acompañarse de un aumento en la secreción vaginal intenso y el prurito genital.
Es un problema común que puede afectar a mujeres y niñas de todas las edades.
Dicha inflamación es causada principalmente por la alteración del equilibrio de la flora vaginal que habitualmente está presente en la vagina y cuya función es la de regular el pH vaginal y con ello la presencia de bacterias y otros microorganismos en el epitelio vaginal (el epitelio es el tejido formado por una o varias capas de células unidas entre sí, que puestas recubren todas las superficies libres del organismo, y constituyen el revestimiento interno de las cavidades, órganos huecos, conductos del cuerpo, así como forman las mucosas y las glándulas. Los epitelios también forman el parénquima (sustancia de los órganos) de muchos órganos, como el hígado. Ciertos tipos de células epiteliales tienen vellos diminutos denominados cilios, los cuales ayudan a eliminar sustancias extrañas.
Se diagnostica en más del 25% de las pacientes que acude al especialista por problemas ginecológicos, y se estima que el 90% de las mujeres padece algún tipo de vaginitis a lo largo de su vida.
Puede deberse a una causa específica, pero hasta en un 10% de los casos no se puede establecer el origen de la afección.
El flujo vaginal normal es blanco, heterogéneo y carece de olor; cualquier cambio en las características del mismo puede indicar la presencia de una vaginitis infecciosa.
Las siguientes situaciones pueden ser causa de vaginitis:
Infecciones: una infección es la causa de la mayoría de las vaginitis en mujeres adultas, y normalmente son debidas a bacterias, aunque también pueden ser ocasionadas por otras causas como virus u hongos. Las más comunes son la candidiasis y la tricomoniasis.
Reacciones alérgicas: a medicamentos, materiales utilizados en la confección de ropa interior, productos empleados para la higiene íntima, compresas o tampones, espermicidas, lubricantes, preservativos, o incluso a componentes químicos de los detergentes o suavizantes con los que se lavó la ropa pueden también estar entre las causas de la vaginitis.
Traumatismos o cuerpos extraños en el interior de la vagina: esto es común en niñas pequeñas, que pueden llegar a introducirse pequeños juguetes.
Hormonales: es común la vaginitis atrófica en mujeres postmenopáusicas, debido a que en este período de la vida los niveles de estrógenos descienden de forma brusca, el revestimiento interno de la vagina se adelgaza, y el flujo normal disminuye.
La vaginitis puede ser asintomática, pero usualmente lleva a prurito vaginal e inflamación significativa. Si la causa es dada por un organismo infeccioso como Chlamydia, la infección progresa a través del útero hacia la trompa uterina y los ovarios. Una infección por Virus del Papiloma Humano (HPV) eventualmente puede incrementar el riesgo de carcinoma cervical. La vaginitis es el nombre dado a cualquier inflamación o infección de la vagina.
Una mujer con esta condición puede tener picazón o ardor y puede notar una descarga vaginal.
Sentir Irritación o picazón del área genital,
inflamación (irritación, enrojecimiento causadas por la presencia de células inmunitarias adicionales) de los labios mayores, labios menores, o del área perineal, olor vaginal, incomodidad o ardor al orinar, dolor/irritación durante la relación sexual.
Tipos más comunes de vaginitis infecciosa:
La vaginitis por Tricomonas causada por el parásito Trichomonas vaginalis (un protozoario), que, a diferencia de los otros tipos de vulvovaginitis, se transmite a través de infección vaginal.
Los síntomas más característicos son una secreción vaginal de aspecto verdoso o amarillento con un olor desagradable, comezón intensa, ardor y enrojecimiento de los genitales y dolor durante el coito. Si no se trata puede afectar al cuello uterino.
La vaginitis por hongos, es llamada también candidiasis o moniliasis. La ocasiona el crecimiento excesivo de un hongo que normalmente está presente en la flora vaginal. La mayor parte de vaginitis por hongos son ocasionadas por la levadura Candida albicans, aunque también otras levaduras, como Candida glabrata, pueden ser el origen de la infección. Los síntomas más frecuentes son secreción vaginal lechosa espesa o con grumos y comezón o ardor a veces muy intenso, también pueden presentarse dolor con el coito, molestias al orinar y lesiones vulvares de aspecto rojizo.
Las vaginitis atróficas usualmente causan una descarga vaginal escasa sin olor, vagina seca y relaciones sexuales dolorosas. Estos síntomas son debidos usualmente a hormonas disminuidas durante y después de la menopausia.
La vaginitis llamada vaginosis bacteriana se produce por un desequilibrio de la flora vaginal en la que predominan bacterias como Gardnerella vaginalis en detrimento de Lactobacillus (bacilo predominante en situación normal). Se suele producir una secreción vaginal blanca o grisácea, con mal olor (típicamente se suele decir que huele a pescado podrido). En este tipo de vaginitis no suele haber dolor con el coito.
Se conocen distintos factores de riesgo para la vaginosis bacteriana: tener nuevos o múltiples compañeros sexuales, el uso de dispositivo intrauterino, tener una pareja de sexo femenino,  la edad temprana en el inicio de las relaciones sexuales y las duchas vaginales. A pesar de ello, no se considera una enfermedad de transmisión sexual, en algunos casos estas vaginitis serán causadas por más de un germen (infecciones mixtas).
Otras infecciones menos comunes son causadas por Gonorrea, Chlamydia, Mycoplasma, Herpes, Campylobacter y algunos parásitos
Las infecciones de transmisión sexual (ITS) pueden ser una causa de descarga vaginal. Las pruebas para Chlamydia y gonorrea deben realizarse cada vez que una adolescente sexualmente activa manifiesta tener descarga vaginal incluso cuando el cérvix no presenta síntomas o signos de padecimiento alguno.
El Herpes aparece usualmente como ampollas llenas de líquido sobre la región genital, cerca de una semana después de la infección. Hay hinchazón, glándulas inflamadas, y fiebre. Las ampollas son extremadamente dolorosas y sanan al cabo de unas tres semanas. Sin embargo, el herpes es usualmente una infección externa y no se encuentra en la categoría de las vaginitis.
Las mujeres que tienen diabetes frecuentemente desarrollan vaginitis, con frecuencia por Candida albicans más que las mujeres que no presentan la enfermedad.
La vaginitis hormonal incluye la vaginitis atrófica usualmente encontrada en las mujeres postmenopáusicas o postparto. Algunas veces puede ocurrir en mujeres jóvenes antes de la pubertad. En estas situaciones el aporte de estrógenos a la vagina es pobre.
La vaginitis irritante puede ser causada por alergias a los condones, espermicidas, jabones, perfumes, duchas vaginales, lubricantes y al semen. También puede ser causada por bañeras calientes, abrasión, tejidos, tampones o medicamentos tópicos.

El estrógeno es muy importante para mantener los tejidos de la vagina lubricados y saludables. Normalmente, el revestimiento de la vagina produce un líquido lubricante transparente, el cual hace que las relaciones sexuales sean más cómodas y ayuda a disminuir la irritación vaginal. 

Hay que limpiarse siempre de adelante hacia atrás para evitar introducir bacterias de la zona del recto a la de la vagina.
Las duchas vaginales no están recomendadas pues predisponen a la vaginitis, al alterar el balance normal del medio vaginal. Prevención de la vaginosis bacteriana, incluye las dietas y conductas saludables, así como reducir el estrés ya que todos estos factores pueden afectar el equilibrio del pH de la vagina. El consumo de bacterias beneficiosas en los productos, como el yogur, el chucrut y kimchi, o simplemente a través de los suplementos probióticos, se puede reducir la probabilidad de desarrollar vaginitis debido a los antibióticos. También tomar arándanos ayuda a prevenir o mejorar. 
La zona perineal debe limpiarse siempre de delante hacia atrás para evitar el contacto con gérmenes procedentes del ano. 
Es importante enseñar a las niñas a hacerlo y acostumbrarlas desde pequeñas a lavarse las manos antes y después de usar el inodoro.

Consultar al ginecólogo cuando se observen cambios en el flujo, si se presentan sangrados fuera de la menstruación, o si se aprecia irritación, sequedad, picores, o cualquier signo inusual.

La menopausia es la época de la vida de una mujer en la cual deja de tener menstruaciones. Es una parte normal del envejecimiento. En los años anteriores y durante la menopausia, los niveles de hormonas femeninas pueden subir y bajar. Eso puede provocar síntomas tales como acaloramientos súbitos y resequedad vaginal. Algunas mujeres reciben un tratamiento de reemplazo hormonal
La soya contiene sustancias vegetales llamadas isoflavonas que imitan ligeramente la acción de los estrógenos. Por lo tanto, sería de esperarse que una dieta con alto contenido de soya mejore los síntomas de la resequedad vaginal. Se están realizando estudios de investigación acerca de las isoflavonas, pero hasta el momento no se conocen las fuentes ni las dosis ideales. Los alimentos de la soya abarcan el tofu, la leche de soya y las semillas enteras de soya (también llamadas edamame).
La cimicifuga racemosa es una hierba que se comercializa como suplemento dietario para el alivio de síntomas menopáusicos. No existe evidencia clara de que esta hierba alivie la resequedad vaginal.
Los síntomas de la menopausia abarcan sofocos, resequedad vaginal, alteraciones del estado de ánimo, trastornos del sueño y disminución del deseo sexual.

La vaginitis atrófica puede ocurrir en mujeres más jóvenes que se hayan sometido a una cirugía para extirparles los ovarios. Algunas mujeres presentan la afección inmediatamente después del parto o mientras están amamantando, ya que los niveles de estrógeno están más bajos en estos momentos.
Un examen de la pelvis revela paredes vaginales delgadas y pálidas. Se pueden realizar estudios hormonales para determinar si se tiene la menopausia.
Hay muchos tratamientos para la resequedad vaginal. Antes de tratar tus síntomas, un médico debe determinar si son causados por la disminución en los niveles de estrógeno, una infección, un irritante u otra razón.
Si los síntomas son leves, pueden aliviarse usando un lubricante vaginal hidrosoluble durante la relación sexual.
No use vaselina, aceite de vaselina ni otros aceites, ya que pueden aumentar la probabilidad de infección y pueden dañar los condones de látex o los diafragmas.
Las cremas vaginales humectantes también están disponibles sin receta.
El estrógeno recetado es muy eficaz para tratar la vaginitis atrófica. Está disponible como crema, tableta, supositorio o anillo, todos los cuales se colocan directamente dentro de la vagina. Estos medicamentos liberan estrógeno directamente a los tejidos vaginales y sólo un poco de éste es absorbido hacia el torrente sanguíneo.
Si también se presentan sofocos u otros síntomas de menopausia, se puede administrar estrógeno por medio de un parche cutáneo, o una píldora que se toma por vía oral. 
La vaginitis atrófica puede hacerte más propensa a contraer infecciones vaginales causadas por bacterias u hongos.
Esta afección también puede causar úlceras abiertas o fisuras en la pared vaginal.

sábado, 28 de marzo de 2015

LA COPA MENSTRUAL MELUNA: PRIMER USO (GUÍA RÁPIDA)

Antes de la manipulación de la copa, hay que lavarse las manos. Así evitas transmitirte a ti misma cualquier bacteria.
Antes del primer uso, esteriliza la copa menstrual...hay varios métodos.
Para facilitar la inserción, lubricate con agua o lubricante a base de agua. Si lo ves necesario, sobretodo si haces un ensayo sin estar menstruando y te sientes seca...
Dobla la Copa Menstrual MeLuna...e introducela orientada con la abertura hacia arriba en dirección a tu vagina. Puedes hacerlo sentada, de pie o de cuclillas, como te sientas mas cómoda. Las primeras veces tomatelo con paciencia...relájate, es fácil.   
Tus músculos internos mantendrán la copa en la posición correcta, encontrarás la posición adecuada practicando y conociendo tu anatomía. 
A diferencia del tampón, la copa se mantiene en la parte inferior de la vagina, no tan abajo para resultar incómodo, ni siquiera sentada. 
NO TE ENTERAS DE QUE LA LLEVAS PUESTA...A ALGUNA... SE NOS LLEGA A OLVIDAR QUE TENEMOS LA REGLA Y QUE ESTA METIDA DENTRO...
Para ajustar la copa en el interior hay varias formas, prueba todas y así darás con la tuya: 
Gírela con cuidado o pase un dedo alrededor de ella. 
Métete el dedo en la vagina y siente el cuello del útero, que se siente un poco como la punta de la nariz. Es una pequeña protuberancia blanda con una hendidura en el medio. 
Te tiene que hacer vació dentro así no tendrás perdidas. Si o Si.
Sabrás que hace el vació, si al tirar de ella suavemente hacia fuera no se mueve. 
Apuntar la copa en la dirección del cuello del útero puede ayudar.
Truco infalible:
Mete el dedo pulgar y empuja un poco la copa en dirección al ano como ves en la foto. Te ayuda a encontrar la posición correcta.
Además, una copa menstrual dura varios años, mientras que el número de tampones utilizados por una mujer a lo largo de su vida son unos 12.000.
Así pues, la copa menstrual es mucho más segura, mucho más práctica, mucho más económica y mucho menos contaminante que el tampón.
Por otra parte, con un tampón, la orina tiende a volver a subir a la vagina por el hilo durante la micción. Y muchas veces lo debes de cambiar.
¡¡Esto no pasa con la copa menstrual!!. 
Es 100%invisible ...ideal para la bañarte en el mar, piscina etc...
La copa menstrual recoger el flujo mientras que los tampones lo absorben. 
De ahí que la utilización de la copa menstrual no seque y no irrita su vagina.
Si eres un reloj con la menstruacion o sueles intuir la hora de llegada... puedes ponértela ante del sangrado e irte al trabajo sin preocuparte de marcharte... 



Cuando domines el método, no sera necesario pero para las primeras experiencias con la copa menstrual, te recomiendo el uso de los salvaslips reutilizables




https://www.facebook.com/noeliamelunamadridnorte

viernes, 27 de marzo de 2015

EL OLOR MENSTRUAL

 “Eliminación del olor” menstrual
Mujeres conscientes, menstruantes y limpias... no tengo intención de daros un truco maravilloso... 
Las campañas para vendernos productos de higiene intima han sido y son lo que más me indigna… una pena que estemos bastante acostumbradas y a ese tipo de anuncios en los medios de comunicación, como el famoso ¿A qué huelen las nubes?... La verdad, ¡señores publicistas!, a nosotras no nos huele el chocho. 
Lo que huele es un antihigiénico trozo de celulosa sintética pegada a las bragas que se ajusta a nuestras preciosas vaginas. 
¡Eso sí huele!. 
La “noticia bomba” que estas marcas nos quiere vender empleando a ortopédicas mujeres, que se prestan a eso…
Sabemos, que la regla no huele si llevas una higiene normal.
Las usuarias de la copa menstrual, lo sabemos bien.
No nos huele el chocho, como tampoco todas tenemos piernas kilométricas, culos prietos y brillantes, ni nos sentimos más mujeres en esos días, es nuestra naturaleza quien nos ofrece ese privilegio…(aunque sea un coñazo).
Todos estos clichés absurdos sobre la menstruación y las ocurrencias de los publicistas. Porque son hombres, no entiendo cómo pueden mantener y perpetuar este tipo de visiones sobre esta parte del ciclo sexual de las mujeres.
Estos anuncios no son más que un patraña, que, por supuesto, también intenta someter la sexualidad de las mujeres, ejerciendo un discurso absurdo sobre su ciclo y su sangre.
La menstruación será feminista o no lo será...
Siglos de lucha feminista para que me venga un publicista o una publicista desnaturalizada a decirme que mi vulva huele mal.
Esa creencia absurda -el olor de la regla- es un mito popular.
Una sensación quizás de quien está desnaturalizada con su propia menstruación, desconectada de su cuerpo, una percepción de quien no comprende los procesos fisiológicos de las mujeres.
Esa creencia forma parte de los últimos coletazos de un tabú antropológico judeocristiano y ancestral trasvasada a las sociedades modernas de occidente.
La palabra “tabú”, posiblemente se deriva de la palabra “tupua” de origen polinesio: menstruación.
En la antigüedad era la impureza, el apartheid.
Apartad de la tribu a las mujeres que menstruan, decían los patriarcas judíos. La Torá prohíbe las relaciones maritales durante los “siete días limpios”  e incluso dormir con la esposa.
Las madres menstruantes eran apartadas de sus criaturas lactantes para no transmitirles su impiedad mediante su leche contaminada. También prohíbe el sexo durante el sangrado y a/el que así lo hiciera se enfrentaba a la pena de ostracismo y exilio.
No se podía tocar la sangre menstrual, ni siquiera si era de una.
En la Antigüedad cristiana, la mujer sangrante no podía comulgar. Que no entren a las Iglesias, decía el Concilio de Nicea en el 325 d.C. En el 381, el I Concilio de Constantinopla a las mujeres bautizarse durante la menstruación. El Canon II del Concilio de Trullo de 692 prohíbe a la mujer acercarse al altar -no vaya sé que se lo coma. 
¡Manda ovarios!.
Luego fue la filosofía. Los cuerpos femeninos, para Aristóteles, están marcados por lo débil, lo pequeño, lo imperfecto. Los calores o humores del cuerpo son aquello que producen, en el estómago la segregación de semen, y el semen es en sí una de las bases de la diferenciación sexual entre hombres y mujeres para el pensamiento aristotélico. Por una falta de calor vital que entraña una debilidad del metabolismo, de la cocción, como dice Aristóteles, la comida que se ingiere se convierte en sangre en el cuerpo de las mujeres, por tener un interior más esponjoso y endeble. Los hipocráticos están de acuerdo con esto. Además, retener la menstruación puede ser fatal. Nos dice El “Tratado sobre la Menstruación de las Vírgenes”: “las mujeres se vuelven locas a consecuencia de la inflamación aguda; a consecuencia de la putrefacción, sienten deseos de matar; a consecuencia de la tiniebla que se les forma, sienten terrores y miedos; a consecuencia de la presión ejercida sobre el corazón, desean estrangular y a consecuencia del deterioro de la sangre, su espíritu, agitado y angustiado, se pervierte. 
¡Valla cuento para no dormir!
Aristóteles fue rescatado y leído por Santo Tomás de Aquino y por los filósofos y pensadores árabes, que lo tradujeron. 
Las ideas patriarcales sobre la menstruación son herederas de éstas, que no nos extrañe, que en el islam tengan similares tabúes, que por otro lado tendrían la misma raíz semítica que las tradiciones judeocristianas.
Freud dijo que el hombre castrado tenía miedo a la sangre, y eso provocaba el rechazo. Yo creo que él también nos tenía miedo.
Más tarde, Simone de Beauvoir, en El Segundo Sexo, tejió una enrevesada lista, vigente en sus días. Estos son algunos de los tabúes menstruales que detalla la filósofa:
- paraliza las actividades sociales
- echa a perder el jamón
- ennegrece el azúcar
- impide la fermentación de la sidra
- provoca la ruptura de los objetos frágiles
- hace saltar las cuerdas de arpas y violines
- debilita al varón
- si mantiene relaciones en esa fecha vuelve impotente al varón
- cuando una mujer deja de tenerla, queda inhabilitada para el placer sexual y debe clausurar su vida erótica. Etc…
Federico García Lorca escribe en sus Bodas de Sangre que la novia vuelve del bosque “teñida en sangre la falda” y no sólo porque los hombres se mataron, más bien porque ella y Leonardo habían “mezclado sus sangres” (137, 120). Pienso que la novia estaba menstruando: Mal presagio, contacto con la mujer sangrante, presagio de muerte.
Con la contemporaneidad, viene la invisibilidad la oferta y la demanda, surgen los remedios artificiales listos para llevar en el ajetreado mundo del capital, surge la supuesta comodidad, los plásticos, los materiales no biodegradables que desterrarían los días de los tenebrosos paños pegados a la vulva. En vez de paños, gasas, ahora tendremos fibras sintéticas alergénicas pegadas con stick a las bragas y que nos aplastan los labios y nos cuecen las partes. Estos productos mágicos, propios de la Mujer Moderna se venden para: “esos días”. 
Con la ignorancia de la comunidad masculina y científica, viene la patología se nos llamaba “indispuestas”, “malas”, “enfermas”, y nunca menstruantes.
Kate Millet, en Política Sexual, nos dice:
La jerga contemporánea denomina la menstruación como The Curse (“la maldición”). 
Existen considerables evidencias de que las molestias que las mujeres sufren durante su período a menudo es probable que sean psicosomáticas más que fisiológicas, culturales más que biológicas, en su origen.
La finalidad de este y otros post es que ni nos tiene que dar asco nuestro cuerpo ni debería dárselo a ningún hombre... dicen que no hay guarro mas escrupuloso ... pues no hay motivo alguno aunque la sociedad nos lo enseñe así...

jueves, 26 de marzo de 2015

MENSTRUACIÓN LIMPIA NO DEJES A LA SOCIEDAD QUE LA ENSUCIE

La menstruación cada mujer lo vive de diferente manera.
Algunas lo sufren, otras lo ocultan, otras se avergüenzan y algunas lo disfrutan. Hay afortunadas de periodos cortos, sin molestias y con muy poco flujo. Y también lo opuesto.
En la historia de la humanidad, nuestra menstruación ha dado origen a mitos sobre las mujeres:
La malignidad de la sangre menstrual se difundió por Europa durante el siglo XIII. Se creía que impedía germinar los cereales y agriaba los mostos; también era capaz de empañar los espejos, despuntar las navajas, hacer que el hierro se oxidada, que los objetos de bronce se ennegrecieran, y además tenía la propiedad de disolver la cola de betún.
La proximidad de la mujer menstruando haría que se estropeara la masa del pan, que no se ligara la pasta de buñuelos y rosquillas, que creciera el hollín en las calderas, que se marchitaran las flores y que huyeran las abejas de las colmenas, los enfermos empeoraban estando cerca de la mujer en esos días …
Por el contacto directo con la sangre podrían morir las plantas y los árboles perderían sus frutos, además, si los perros la lamían contraerían la rabia con toda seguridad.
En España será creía que la mujer durante la regla era capaz de provocar con sus ojos acciones maléficas por infección; o si una mujer menstruante miraba o tocaba a un niño, le produciría el “Mal de Ojo”.
Estas creencias llevo los europeos a establecer también una serie de prohibiciones y prescripciones sociales que afectaban directamente a las mujeres cuando menstruaban. El Concilio de Nicea prohibió la entrada en las iglesias a las mujeres que estuvieran con la regla.
Había toda clase de supersticiones alrededor de este tema. En Alemania se creyó hasta el siglo XVIII que un pelo del pubis de una mujer menstruando mezclado con su sangre menstrual, si se dejaba en un estercolero, al cabo de un año se convertiría en una serpiente o daría lugar a la aparición de animales dañinos y venenosos. También era común creer que si los niños eran engendrados durante el período de la regla serían pelirrojos, viciosos por naturaleza y con alto riesgo de verse afectados por la lepra o los hijos concebidos durante la regla serían deformes y monstruosos, mientras que las niñas serían estériles al no tener nunca sus periodos.
Las supersticiones sobre la regla se han extendido y adaptado a los tiempos de forma constante. Los espiritistas clásicos de finales del siglo XIX y principios del XX también decían que se impedía el fenómeno de las mesas giratorias si alguna mujer menstruante estaba incluida en el círculo mediúmnico.
Todavía en la actualidad perdura la creencia de que las mujeres que están menstruando no deben tocar las plantas pues podrían marchitarse o que durante la regla no se debe hacer salsa mahonesa o allioli pues se cortaría y se estropearía.
incluso hay quien piensa que las mujeres menstruantes, por bien de su salud, no deben lavarse la cabeza ni tomar alimentos o bebidas frías mientras les dure la hemorragia…
Es tan ridículo que haya “tabúes” de algo tan natural.
Existen remedios naturales para el dolor mestrual y la ovulación:
Diluir en 1 cucharada de aceite de oliva 15 gotas de aceite esencial de Salvia Romana, calentar frotando entre las manos y dar masajes circulares por la zona del vientre y la espalada baja.
Masaje en la zona con aceite esencial de geranio.
Infusión de canela
Infusión de caléndula o perejíl (para regularizar ciclos), el perejíl se recomienda en bajas dosis por su toxicidad.
Calor local, ojalá una bolsa de semillas de salvado
Infusión de Ortiga, para reponer fuerzas y hierro
Infusión de Milenrrama, tanto para antes, durante y la menopausia.
Infusión de “pelos” de Maíz, ideal para la hinchazón
Infusión de Ajenjo, pero con precaución por su toxicidad.
Infusión de Manzanilla, antiespasmódica
Infusión de Hiperico o gotas, para el ánimo
Infusión de Valeriana, para el ánimo

La “regla” es algo natural, pero las compresas y los tampones no lo son.
Muchas mujeres ya no podrían imaginar su vida sin compresas, tampones y salvaslips de usar y tirar. Sin duda resultan productos muy cómodos, pero las extraordinarias campañas de publicidad realizadas por las marcas…
Esos anuncios tan tontos que tienen engañadas a la mayoría de las mujeres del mundo… han ayudado mucho a que parezcan tan imprescindibles. Se estima que una mujer utiliza 17.000 compresas y tampones a lo largo de su etapa fértil. Es difícil imaginar un negocio más redondo. El problema es que no están libres de riesgos para la salud y para el entorno.
Las compresas contienen celulosa y fibras de algodón que se blanquean con la ayuda de sustancias que acaban contaminando las aguas. Se utilizan porque el producto tiene que ofrecer un color blanco inmaculado que transmita la sensación de pureza e higiene a las consumidoras, según los fabricantes. El blanqueado también sirve para que la compresa sea más fina, porque se elimina la lignina que forma parte de las fibras de celulosa.
Por otra parte, el algodón utilizado en la compresa ha necesitado de grandes cantidades de plaguicidas en su cultivo. Otro inconveniente ecológico es que incorporan láminas de polietileno o polipropileno —tipos de plástico de difícil reciclado— que vinculan las compresas con la sucia industria del petróleo.
De los salvaslips cabe hacer las mismas objeciones ambientales. Lo que está claro es que no son tan necesarios como las compresas.
Aunque las mujeres crean haber superado el tabú sobre la menstruación, que la relaciona con algo sucio y enfermizo, lo cierto es que pervive en forma de prevención exagerada. ¿Por qué después de la menstruación y la compresa se tiene que usar un salvaslip? ¿Por qué no existe un producto similar para los hombres en forma de embudo y que se pegue a los calzoncillos? En realidad la versión masculina ya existe, pero se dirige a las personas que realmente sufren incontinencia, un problema que en las mujeres debe ser crónico y general, dado el volumen de ventas de los salvaslips.
En cuanto a los tampones, la opción preferida por la mayoría de las mujeres, tienen desventajas ecológicas similares a las compresas: las sustancias contaminantes utilizadas para blanquear —y limpiar de gérmenes— las fibras de algodón y de rayón, y los aplicadores de plástico no reciclable, como ya comente en otro post.
Se calcula que cada mujer utiliza alrededor de 17.000 compresas desechables y tampones a lo largo de su etapa fértil. Por no hablar de protege slips… Multiplíquese por la de mujeres en el mundo que las usan y la cifra da algo de miedo. y con el uso de la copa menstrual no pasan esas cosas.
Además de la contaminación ambiental que generan como desecho, hay que sumarle el impacto de su proceso de fabricación y los efectos nocivos que, como el síndrome de shock tóxico(SST)
Existen teorias que relacionan el uso de las compresas y los tampones con el aumento de enfermedades reproductivas (infertilidad, hongos, cáncer…).
Compresas reutilizables: después de usarlas se lavan con agua fría y después un rato en remojo (agua con bicarbonato para no estropear los tejidos) y esa agua es genial para regar y así devolvemos muchos nutrientes a la tierra al regar con esta agua del remojo. Y por último las puedes lavar en la lavadora con el resto de la ropa ( o a mano).

Regar las plantas con nuestra sangre las hace más fuertes y fértiles... de hecho la menstruación es la razón de que los humanos se plantearan la agricultura... con el sistema patriarcal eliminaron la sangre menstrual por miedo a su poder, pero sabiendo lo mucho que ayudaba a las plantas a crecer se sustituyó por sangre de animales muertos... Imaginar la diferencia de información contenida en una u otra!! Hay que volver a ofrecer nuestra sangre menstrual a la tierra, regar nuestra plantas y dársela de beber a nuestros animales, ellos lo piden... así reconectamos la especie de nuevo al ciclo de la vida.

Si entendemos a la menstruación como lo que es natural y lleno de vida... puede ser un buen inicio en el entendimiento consiente y respetuoso de la sexualidad, podremos vivir de una manera más bella el embarazo, la maternidad y la menopausia, que en el contexto actual se han venido desvirtuando. La menstruación es parte de ser mujer, vivamosla con normalidad, armonía y respeto hacia nuestro cuerpo y el medio ambiente.
¡mens sana in corpore sano!

miércoles, 25 de marzo de 2015

CAPACIDADES: COPA MELUNA Vs TAMPONES

Cabe destacar la gran diferencia existente entre estos dos métodos de higiene intima... 
El tampon...absorbe ...La copa recoge... 
El tampon...puede dejar restos de su composición dentro de la vagina... La copa NO...
El tampon... no solo absorbe el flujo menstrual, sino que arrastra la flora vaginal también... La copa recoge la menstruacion, dejando intacta la flora vaginal...
El tampon... es de un solo uso...La copa... dura años 
Después de una breve introducción, vamos a determinar las capacidades de los tampones y de las copa menstrual MeLuna...
TAMPON
La absorción de un tampón hace referencia a la cantidad de flujo que éste es capaz de recoger. Los tampones se clasifican en las siguientes absorciones:               
LITES: Ideal para tu primera vez o para días con muy poco flujo y absorbe <6g
REGULARDías de flujo ligero/ moderado y absorbe 6-9g
SÚPER: Días de flujo moderado/ abundante y absorbe 9-12g
SUPERPLUS: Días de flujo muy abundante y absorbe 12-15g

COPA MENSTRUAL MELUNA


CLASSIC - SPORT - SOFT
SHORTY

¡¡ES MAS QUE EVIDENTE LA DIFERENCIA!! 

El flujo menstrual normal dura unos cuatro días (más o menos 2 a 3 días), ocasiona una pérdida de sangre total de 30 a 80 ml (aproximadamente de 2 a 8 cucharadas) y normalmente se presenta cada 28 días.

martes, 24 de marzo de 2015

EL SÍNDROME PREMENSTRUAL

El SPM, es un grupo de síntomas que comienzan una o dos semanas antes de la menstruación. La mayoría de las mujeres tiene por lo menos algún síntoma de SPM, que desaparece cuando comienza la menstruación. En algunas mujeres los síntomas son lo suficientemente graves para interferir con sus vidas. Tienen un tipo de SPM llamado trastorno disfórico premenstrual.
Los síntomas comunes de SPM incluyen: 
Senos inflamados y adoloridos
Acné
Distensión abdominal y aumento de peso
Dolor: dolor de cabeza o en las articulaciones
Ganas de comer
Irritabilidad, cambios de humor, crisis de llanto, depresión.
Nadie conoce la causa del SPM, pero los cambios hormonales desencadenan los síntomas. Ningún tratamiento único para el SPM causa los efectos esperados en todas. Los analgésicos a la venta sin receta médica, tales como ibuprofén aspirina o naproxeno pueden ayudar a aliviar los cólicos, los dolores de cabeza y de espalda y las molestias en los senos. Hacer ejercicio, dormir suficiente, evitar la sal, la cafeína y el alcohol puede también ayudar. 
Según diversos estudios, 3 de cada 10 mujeres presentan el síndrome premenstrual, que, por lo general, comienza de 7 a 10 días antes de la regla, se intensifica de 2 a 3 antes y disminuye en las horas previas o durante el primer día. 
En su prevención y tratamiento se pueden tomar diversas medidas, farmacológicas o no. El ciclo menstrual femenino, llamado también ciclo ovárico, comprende el conjunto de cambios fisiológicos y periódicos que afectan a su aparato genital y a todo su organismo. Son cambios que tienen lugar en torno al fenómeno de la ovulación, con el fin de crear en la mujer las condiciones morfológicas y fisiológicas óptimas para la fecundación. El ciclo típico menstrual dura aproximadamente 28 días, aunque puede variar en casos individuales, y está regido por un complejo proceso hormonal controlado por el hipotálamo y por la hipófisis. El síndrome premenstrual (SPM), denominado también tensión premenstrual, es un trastorno recurrente que suele acompañar a los dolores menstruales. Engloba al conjunto de síntomas, molestos y repetitivos, que pueden presentar la mayoría de las mujeres con mayor o menor intensidad, unos días antes de la regla (de 1 a 2 semanas antes de la menstruación, es decir, en la segunda mitad del ciclo) y que suelen desaparecer la víspera o el primer o segundo día del inicio de la regla. 
Aunque esto es lo más habitual, estos síntomas también podrían prolongarse y continuar durante la menstruación, desapareciendo después de ésta.
El SPM es más frecuente en mujeres de edades comprendidas entre los 20 y 45 años, aunque puede aparecer en cualquier época de la vida reproductiva. 
Las mujeres tienden a presentar el SPM con más gravedad cuando coincide con situaciones de estrés.
Puede que no haya una causa única dada la diversidad de síntomas, pero que su aparición está relacionada con los cambios hormonales que acontecen tras la ovulación es evidente. Las causas no están del todo determinadas, los cambios en las concentraciones sanguíneas de las hormonas que intervienen en el ciclo ovulatorio en la fase final, antes de la menstruación (baja el nivel de progesterona y hay exceso de estrógenos), las modificaciones en los valores de los neurotransmisores (como la serotonina) y de las endorfinas han sido implicados en la aparición de este síndrome.
Hay teorías que lo relacionan con la nutrición, como falta de piridoxina (vitamina B6),vitamina E, hipoglucemia y concentraciones bajas de calcio o magnesio.
Otros factores asociados que pueden estar implicados en la aparición y gravedad de los síntomas son el estrés, los factores psicológicos y socioculturales.
La herencia puede desempeñar un papel importante en la aparición del SPM, ya que existe una mayor frecuencia de este síndrome en las mujeres de familias con casos de depresión.
Existen más de 150 posibles síntomas asociados al SPM, y aunque casi todas las mujeres presentan algún síntoma premenstrual (alrededor de un 80%), éstos pueden variar mucho en su intensidad de una mujer a otra. 
En un 30% de ellas, estos síntomas son moderados y sólo en un 5-10% de las mujeres son lo suficientemente graves como para impedirles realizar su actividad diaria normal, perjudicándoles en su trabajo, en su estilo de vida o en las relaciones interpersonales. 
Estas mujeres presentan entonces desorden disfórico premenstrual, que es el grado grave del síndrome premenstrual.
La manifestación más común del SPM es la alteración del ánimo que se traduce en síntomas de depresión o irritabilidad, insomnio, fatiga, dificultad en la concentración...          
La retención de líquidos que puede producir mastalgia (dolor en los senos),
distensión abdominal, aumento transitorio de peso y disminución en la cantidad de orina producida. Otros síntomas, no menos importantes, como los dolores de cabeza, acné, mareos, calambres (parestesias) en las piernas, pequeños hematomas en la piel de los brazos y piernas, sensación de
palpitaciones cardíacas, estreñimiento, ardor en el estómago, náuseas, vómitos, cambios del apetito (normalmente se da una disminución del apetito) y manía por comer alimentos específicos (sobre todo, se produce un deseo insaciable de azúcar). 
Si la mujer tiene alergias, éstas pueden exacerbarse durante este tiempo.
Se puede afirmar que se trata del SPM cuando se presenta, por lo menos, uno de los síntomas físicos y otro psíquico, de intensidad moderada o grave, en los días previos a la menstruación, y siempre de aparición tras la ovulación, durante 2 o más ciclos menstruales.
No existen unas medidas específicas y eficaces de prevención del SPM. 
Unas medidas sencillas, se puede disminuir la intensidad de los síntomas.
Estas medidas son las siguientes:
Una dieta equilibrada, variada, rica en vegetales (fruta, hortalizas, verduras, cereales integrales,legumbres) y pobre en grasa saturada (de origen animal), así como comer pequeñas cantidades con intervalos más cortos de tiempo disminuye la incidencia de los síntomas premenstruales. 
Es importante asegurar el aporte suficiente de vitamina B6, vitamina E, magnesio, calcio y ácidos grasos esenciales.
También es importante disminuir el consumo de azúcares, evitar el consumo de tabaco, el de alcohol y reducir el de cafeína y otras bebidas estimulantes (café, té, chocolate, bebidas de cola). Es recomendable disminuir el
consumo de sal, ya que su consumo excesivo puede producir retención de líquidos en los tejidos, lo que agrava el síndrome premenstrual.
Tratar de evitar las situaciones de estrés, tanto familiar como laboral en los días previos a la menstruación. Para ello es muy útil practicar algún método de relajación, yoga, meditación o ejercicios de respiración y practicarlos siempre que sea necesario. Realizar ejercicio físico suave y regularmente en los días previos a la regla, ayuda a suavizar los síntomas.
Tiene un efecto positivo sobre los síntomas de retención de líquidos. 
Aunque el síndrome premenstrual es un trastorno muy habitual, si los síntomas son muy graves, debes ir a tu ginecólogo.

¡¡ATENCIÓN!!

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