viernes, 20 de marzo de 2015

ASÍ DE FÁCIL... PIENSA EN LO QUE AHORRAS Y DEJAS DE CONTAMINAR CON DESECHOS

Los tampones y compresas utilizados para higiene íntima femenina contienen diversos elementos que, además de ser tóxicos para las mujeres, son altamente contaminantes tanto en su fabricación, como en su uso. Además del cloro que se usa para blanquear la celulosa (y que va a parar a los desagües, contaminando el agua), en la fabricación de las compresas también se utiliza polietileno o polipropileno, un tipo de plástico, para las barreras de contención del flujo menstrual y en las alas. Esto afecta directamente al medioambiente, ya que el plástico de baja densidad tarda más de 150 años en degradarse totalmente. ¡Imagina la cantidad de desechos no degradables y contaminantes que suponen todas esas compresas y tampones descartados diariamente en todo el mundo! Para darte una idea más clara, hagamos cuentas: una mujer usa, en promedio, 25 tampones o compresas por cada ciclo menstrual. Esto es, unos 300 al año. Se calcula que la cantidad de mujeres en edad de menstruar en todo el planeta son el 30% de la población (algo más de dos mil millones de mujeres). De estas, un 15%, aproximadamente, usa tampones o compresas: alrededor de 315 millones de mujeres. Tampones y compresas no se reciclan. ¿Qué pasa con ellos? Esto significa que, cada año, se descartan alrededor de 94.500.000.000 de tampones y compresas. Toneladas de plástico y elementos contaminantes que no se degradan ni tienen posibilidad alguna de reciclarse. Y fíjate que no hemos hablado de los embalajes, que agregan toneladas de cartón y plástico de los envoltorios a la enorme cantidad de desechos que significan las compresas y tampones mismos. Sumamos a esto un problema adicional, del que poco se habla. Los tampones y compresas no deberían ser arrojados a los inodoros en ningún caso, por dos motivos: por un lado, pueden tapar los desagües y producir averías. Por otro lado, no son desechos comunes, sino que deberían ser tratados como residuos patógenos, ya que contienen bacterias que pueden provocar infecciones. Sin embargo, en la mayoría de los países se tratan como desechos comunes, ya que los arrojamos a la basura: ya te habrás dado cuenta de que casi en ningún aseo público existen contenedores especiales para tampones o compresas. Incluso en el caso de las compresas llamadas “orgánicas”, que se hacen con algodón natural y no contienen blanqueadores ni químicos, el problema de los desechos persiste, ya que su degradación tampoco es rápida. Tampones y compresas no se reciclan y el único método seguro para no contaminar el medioambiente con materiales no degradables y residuos tóxicos es el uso de la copa menstrual. Esto nos asegura la eliminación total de millones de toneladas anuales de desechos, ya que incluso la caja en la que vienen es de cartón, que es reciclable y, en el peor de los casos, tarda sólo un año en degradarse. Además, una única copa menstrual dura hasta 5 años, lo que implica un notable ahorro de recursos en el proceso de fabricación. Si tú, como nosotras, te preocupas por cuidar el medioambiente ahorrando energía y agua en tu hogar, reciclando y reutilizando todo lo que puedes, separando tus desechos a la hora de tirarlos a la basura, puedes hacer aún algo más, cambiando compresas y tampones por la copa menstrual
No sólo estarías haciendo algo muy bueno por tu cuerpo, sino también por el medio ambiente, lo que no es poco.

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