martes, 24 de marzo de 2015

EL SÍNDROME PREMENSTRUAL

El SPM, es un grupo de síntomas que comienzan una o dos semanas antes de la menstruación. La mayoría de las mujeres tiene por lo menos algún síntoma de SPM, que desaparece cuando comienza la menstruación. En algunas mujeres los síntomas son lo suficientemente graves para interferir con sus vidas. Tienen un tipo de SPM llamado trastorno disfórico premenstrual.
Los síntomas comunes de SPM incluyen: 
Senos inflamados y adoloridos
Acné
Distensión abdominal y aumento de peso
Dolor: dolor de cabeza o en las articulaciones
Ganas de comer
Irritabilidad, cambios de humor, crisis de llanto, depresión.
Nadie conoce la causa del SPM, pero los cambios hormonales desencadenan los síntomas. Ningún tratamiento único para el SPM causa los efectos esperados en todas. Los analgésicos a la venta sin receta médica, tales como ibuprofén aspirina o naproxeno pueden ayudar a aliviar los cólicos, los dolores de cabeza y de espalda y las molestias en los senos. Hacer ejercicio, dormir suficiente, evitar la sal, la cafeína y el alcohol puede también ayudar. 
Según diversos estudios, 3 de cada 10 mujeres presentan el síndrome premenstrual, que, por lo general, comienza de 7 a 10 días antes de la regla, se intensifica de 2 a 3 antes y disminuye en las horas previas o durante el primer día. 
En su prevención y tratamiento se pueden tomar diversas medidas, farmacológicas o no. El ciclo menstrual femenino, llamado también ciclo ovárico, comprende el conjunto de cambios fisiológicos y periódicos que afectan a su aparato genital y a todo su organismo. Son cambios que tienen lugar en torno al fenómeno de la ovulación, con el fin de crear en la mujer las condiciones morfológicas y fisiológicas óptimas para la fecundación. El ciclo típico menstrual dura aproximadamente 28 días, aunque puede variar en casos individuales, y está regido por un complejo proceso hormonal controlado por el hipotálamo y por la hipófisis. El síndrome premenstrual (SPM), denominado también tensión premenstrual, es un trastorno recurrente que suele acompañar a los dolores menstruales. Engloba al conjunto de síntomas, molestos y repetitivos, que pueden presentar la mayoría de las mujeres con mayor o menor intensidad, unos días antes de la regla (de 1 a 2 semanas antes de la menstruación, es decir, en la segunda mitad del ciclo) y que suelen desaparecer la víspera o el primer o segundo día del inicio de la regla. 
Aunque esto es lo más habitual, estos síntomas también podrían prolongarse y continuar durante la menstruación, desapareciendo después de ésta.
El SPM es más frecuente en mujeres de edades comprendidas entre los 20 y 45 años, aunque puede aparecer en cualquier época de la vida reproductiva. 
Las mujeres tienden a presentar el SPM con más gravedad cuando coincide con situaciones de estrés.
Puede que no haya una causa única dada la diversidad de síntomas, pero que su aparición está relacionada con los cambios hormonales que acontecen tras la ovulación es evidente. Las causas no están del todo determinadas, los cambios en las concentraciones sanguíneas de las hormonas que intervienen en el ciclo ovulatorio en la fase final, antes de la menstruación (baja el nivel de progesterona y hay exceso de estrógenos), las modificaciones en los valores de los neurotransmisores (como la serotonina) y de las endorfinas han sido implicados en la aparición de este síndrome.
Hay teorías que lo relacionan con la nutrición, como falta de piridoxina (vitamina B6),vitamina E, hipoglucemia y concentraciones bajas de calcio o magnesio.
Otros factores asociados que pueden estar implicados en la aparición y gravedad de los síntomas son el estrés, los factores psicológicos y socioculturales.
La herencia puede desempeñar un papel importante en la aparición del SPM, ya que existe una mayor frecuencia de este síndrome en las mujeres de familias con casos de depresión.
Existen más de 150 posibles síntomas asociados al SPM, y aunque casi todas las mujeres presentan algún síntoma premenstrual (alrededor de un 80%), éstos pueden variar mucho en su intensidad de una mujer a otra. 
En un 30% de ellas, estos síntomas son moderados y sólo en un 5-10% de las mujeres son lo suficientemente graves como para impedirles realizar su actividad diaria normal, perjudicándoles en su trabajo, en su estilo de vida o en las relaciones interpersonales. 
Estas mujeres presentan entonces desorden disfórico premenstrual, que es el grado grave del síndrome premenstrual.
La manifestación más común del SPM es la alteración del ánimo que se traduce en síntomas de depresión o irritabilidad, insomnio, fatiga, dificultad en la concentración...          
La retención de líquidos que puede producir mastalgia (dolor en los senos),
distensión abdominal, aumento transitorio de peso y disminución en la cantidad de orina producida. Otros síntomas, no menos importantes, como los dolores de cabeza, acné, mareos, calambres (parestesias) en las piernas, pequeños hematomas en la piel de los brazos y piernas, sensación de
palpitaciones cardíacas, estreñimiento, ardor en el estómago, náuseas, vómitos, cambios del apetito (normalmente se da una disminución del apetito) y manía por comer alimentos específicos (sobre todo, se produce un deseo insaciable de azúcar). 
Si la mujer tiene alergias, éstas pueden exacerbarse durante este tiempo.
Se puede afirmar que se trata del SPM cuando se presenta, por lo menos, uno de los síntomas físicos y otro psíquico, de intensidad moderada o grave, en los días previos a la menstruación, y siempre de aparición tras la ovulación, durante 2 o más ciclos menstruales.
No existen unas medidas específicas y eficaces de prevención del SPM. 
Unas medidas sencillas, se puede disminuir la intensidad de los síntomas.
Estas medidas son las siguientes:
Una dieta equilibrada, variada, rica en vegetales (fruta, hortalizas, verduras, cereales integrales,legumbres) y pobre en grasa saturada (de origen animal), así como comer pequeñas cantidades con intervalos más cortos de tiempo disminuye la incidencia de los síntomas premenstruales. 
Es importante asegurar el aporte suficiente de vitamina B6, vitamina E, magnesio, calcio y ácidos grasos esenciales.
También es importante disminuir el consumo de azúcares, evitar el consumo de tabaco, el de alcohol y reducir el de cafeína y otras bebidas estimulantes (café, té, chocolate, bebidas de cola). Es recomendable disminuir el
consumo de sal, ya que su consumo excesivo puede producir retención de líquidos en los tejidos, lo que agrava el síndrome premenstrual.
Tratar de evitar las situaciones de estrés, tanto familiar como laboral en los días previos a la menstruación. Para ello es muy útil practicar algún método de relajación, yoga, meditación o ejercicios de respiración y practicarlos siempre que sea necesario. Realizar ejercicio físico suave y regularmente en los días previos a la regla, ayuda a suavizar los síntomas.
Tiene un efecto positivo sobre los síntomas de retención de líquidos. 
Aunque el síndrome premenstrual es un trastorno muy habitual, si los síntomas son muy graves, debes ir a tu ginecólogo.

1 comentario:

¡¡ATENCIÓN!!

¡¡ATENCIÓN!!

Copa MeLuna ecológica