domingo, 8 de marzo de 2015

HISTORIA DE LA COPA MENSTRUAL

A pesar de que la mayoría de las personas creen que es algo muy novedoso, la realidad es que la primera copa menstrual de forma industrial se realizó en Estados Unido en la década de 1930 aunque ya existían algunas desde el año 1867.
¿Pero qué ocurrió para que dejaran de distribuirse? Con motivo de la II Guerra Mundial el proceso de fabricación se interrumpió por falta de látex, el componente antialergénico básico con el que se realizaban estas copas. También influyeron algunas opiniones de mujeres que consideraban que era demasiado grande, rígida y pesada ya que no había diferentes tamaños según cada mujer como en la actualidad.
Fue en 1987, cuando se realizaron dos tamaños diferentes: uno para las mujeres más jóvenes sin hijos y otro para las mujeres de mayor edad con hijos. Es a partir de este momento cuando en este país se vuelve a comercializar y a extender su uso gracias a las ventajas y mejoras que sufre la copa menstrual que entonces sí se adapto un poco a las necesidades de cada mujer.

La concienciación sobre el medio ambiente también contribuye exponencialmente a su uso ya que las copas menstruales se realizan mediante procesos que no contaminan y al no ser desechables el impacto medioambiental es mínimo. El ahorro que produce en la vida menstrual de una mujer, no producir el síndrome del shock tóxico ni otras posibles enfermedades son las mayores ventajas que nos encontramos con su uso.
Al no estar realizada con blanquearte como los tampones y compresas, nuestras ventajas aumentan ya que el ciclo suele durar menos días y somos conscientes realmente de la cantidad de flujo.
De acuerdo con la información del Museo de la Menstruación y de la Salud de la Mujer en los Estados Unidos, la copa menstrual se produjo industrialmente desde la década de 1930, aunque existen copas rudimentarias circulando desde 1867. La primera patente fue en 1932, la de L. J. Goddard. Le siguió la copa patentada por Leona Chalmers y diseñada en los Estados Unidos con el nombre Tass-ette; la idea era fabricarla en caucho vulcanizado. Hubo una venta y distribución significativa de las copas en esa década, a lo que siguió un largo silencio sobre el tema. Siguieron surgiendo patentes en 1935, 1937 y 1950
En 1950, poco después del final de la Segunda Guerra Mundial, las copas ya se fabricaban en los Estados Unidos, lo que se interrumpió en 1963 por no ser rentable, por falta de látex y porque no tenían éxito comercial debido a la opinión de las mujeres: les parecía que era demasiado grande, rígida y pesada, además de la cuestión cultural que implica la manipulación de los genitales y las secreciones vaginales.
Desde 1987 se fabrica también, en los Estados Unidos, la copa de The Keeper, de látex. Fue el primer modelo producido en dos tamaños, uno de ellos para las mujeres más jóvenes y sin hijos. Se ha vuelto más popular debido a su resistencia y a que es reutilizable, lo que permite un gran ahorro económico a lo largo de los años; además, su antecesora, la copa Tassaway, había recibido buenas críticas de los médicos, que la consideraban muy segura, inocua y capaz de reducir la incidencia de infecciones genitales comúnmente asociadas al uso de absorbentes sanitarios (tanto desechable como reutilizable) y los tampones. La copa menstrual The Keeper, de látex, sigue en venta.
Hoy en día, podemos elegir la terminación, que nos sea más cómoda, distintas texturas que se adaptan mejor a nuestras necesidades y tallas para que cada mujer tenga una elección más acertada y por tanto una mejor experiencia, incluso las mujeres con alguna anomalía vaginal o adolescentes y sus primeros ciclos menstruales.
Es 100% invisible y con ella puedes ir a la playa o la piscina y hacer cualquier tipo de deporte sin pérdidas y sin preocupaciones.
La copa tiene más capacidad que un tampón convencional.
La copa menstrual MeLuna está fabricada de elastómero termoplástico medicinal, éste es un material preparado especialmente, y no uno cualquiera...
La producción del TPE medicinal de MeLuna se lleva a cabo con controles muy estrictos y controlados por las autoridades alemanas. Este producto ha sido aprobado para la fabricación de artículos y dispositivos médicos y cumplen con las siguientes certificaciones: BFR, FDA, 2002/72/CE y ISO 10993-10. Asimismo, el fabricante Frank Krüger con su empresa MeLuna - Innovationen aus Kunststoff está certificado por ISO 9001-2008.
La copa menstrual MeLuna no contiene en su composición látex, hay muchas mujeres que tienen alergias a este material. Tampoco contiene Phthalatos, Alkyphenol, ni Bisphenol A. Este último producto, por ejemplo, puede perjudicar embriones, infantes y niños pequeños según el FDA (Administración de Alimentos y Fármacos de EEUU).


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