jueves, 26 de marzo de 2015

MENSTRUACIÓN LIMPIA NO DEJES A LA SOCIEDAD QUE LA ENSUCIE

La menstruación cada mujer lo vive de diferente manera.
Algunas lo sufren, otras lo ocultan, otras se avergüenzan y algunas lo disfrutan. Hay afortunadas de periodos cortos, sin molestias y con muy poco flujo. Y también lo opuesto.
En la historia de la humanidad, nuestra menstruación ha dado origen a mitos sobre las mujeres:
La malignidad de la sangre menstrual se difundió por Europa durante el siglo XIII. Se creía que impedía germinar los cereales y agriaba los mostos; también era capaz de empañar los espejos, despuntar las navajas, hacer que el hierro se oxidada, que los objetos de bronce se ennegrecieran, y además tenía la propiedad de disolver la cola de betún.
La proximidad de la mujer menstruando haría que se estropeara la masa del pan, que no se ligara la pasta de buñuelos y rosquillas, que creciera el hollín en las calderas, que se marchitaran las flores y que huyeran las abejas de las colmenas, los enfermos empeoraban estando cerca de la mujer en esos días …
Por el contacto directo con la sangre podrían morir las plantas y los árboles perderían sus frutos, además, si los perros la lamían contraerían la rabia con toda seguridad.
En España será creía que la mujer durante la regla era capaz de provocar con sus ojos acciones maléficas por infección; o si una mujer menstruante miraba o tocaba a un niño, le produciría el “Mal de Ojo”.
Estas creencias llevo los europeos a establecer también una serie de prohibiciones y prescripciones sociales que afectaban directamente a las mujeres cuando menstruaban. El Concilio de Nicea prohibió la entrada en las iglesias a las mujeres que estuvieran con la regla.
Había toda clase de supersticiones alrededor de este tema. En Alemania se creyó hasta el siglo XVIII que un pelo del pubis de una mujer menstruando mezclado con su sangre menstrual, si se dejaba en un estercolero, al cabo de un año se convertiría en una serpiente o daría lugar a la aparición de animales dañinos y venenosos. También era común creer que si los niños eran engendrados durante el período de la regla serían pelirrojos, viciosos por naturaleza y con alto riesgo de verse afectados por la lepra o los hijos concebidos durante la regla serían deformes y monstruosos, mientras que las niñas serían estériles al no tener nunca sus periodos.
Las supersticiones sobre la regla se han extendido y adaptado a los tiempos de forma constante. Los espiritistas clásicos de finales del siglo XIX y principios del XX también decían que se impedía el fenómeno de las mesas giratorias si alguna mujer menstruante estaba incluida en el círculo mediúmnico.
Todavía en la actualidad perdura la creencia de que las mujeres que están menstruando no deben tocar las plantas pues podrían marchitarse o que durante la regla no se debe hacer salsa mahonesa o allioli pues se cortaría y se estropearía.
incluso hay quien piensa que las mujeres menstruantes, por bien de su salud, no deben lavarse la cabeza ni tomar alimentos o bebidas frías mientras les dure la hemorragia…
Es tan ridículo que haya “tabúes” de algo tan natural.
Existen remedios naturales para el dolor mestrual y la ovulación:
Diluir en 1 cucharada de aceite de oliva 15 gotas de aceite esencial de Salvia Romana, calentar frotando entre las manos y dar masajes circulares por la zona del vientre y la espalada baja.
Masaje en la zona con aceite esencial de geranio.
Infusión de canela
Infusión de caléndula o perejíl (para regularizar ciclos), el perejíl se recomienda en bajas dosis por su toxicidad.
Calor local, ojalá una bolsa de semillas de salvado
Infusión de Ortiga, para reponer fuerzas y hierro
Infusión de Milenrrama, tanto para antes, durante y la menopausia.
Infusión de “pelos” de Maíz, ideal para la hinchazón
Infusión de Ajenjo, pero con precaución por su toxicidad.
Infusión de Manzanilla, antiespasmódica
Infusión de Hiperico o gotas, para el ánimo
Infusión de Valeriana, para el ánimo

La “regla” es algo natural, pero las compresas y los tampones no lo son.
Muchas mujeres ya no podrían imaginar su vida sin compresas, tampones y salvaslips de usar y tirar. Sin duda resultan productos muy cómodos, pero las extraordinarias campañas de publicidad realizadas por las marcas…
Esos anuncios tan tontos que tienen engañadas a la mayoría de las mujeres del mundo… han ayudado mucho a que parezcan tan imprescindibles. Se estima que una mujer utiliza 17.000 compresas y tampones a lo largo de su etapa fértil. Es difícil imaginar un negocio más redondo. El problema es que no están libres de riesgos para la salud y para el entorno.
Las compresas contienen celulosa y fibras de algodón que se blanquean con la ayuda de sustancias que acaban contaminando las aguas. Se utilizan porque el producto tiene que ofrecer un color blanco inmaculado que transmita la sensación de pureza e higiene a las consumidoras, según los fabricantes. El blanqueado también sirve para que la compresa sea más fina, porque se elimina la lignina que forma parte de las fibras de celulosa.
Por otra parte, el algodón utilizado en la compresa ha necesitado de grandes cantidades de plaguicidas en su cultivo. Otro inconveniente ecológico es que incorporan láminas de polietileno o polipropileno —tipos de plástico de difícil reciclado— que vinculan las compresas con la sucia industria del petróleo.
De los salvaslips cabe hacer las mismas objeciones ambientales. Lo que está claro es que no son tan necesarios como las compresas.
Aunque las mujeres crean haber superado el tabú sobre la menstruación, que la relaciona con algo sucio y enfermizo, lo cierto es que pervive en forma de prevención exagerada. ¿Por qué después de la menstruación y la compresa se tiene que usar un salvaslip? ¿Por qué no existe un producto similar para los hombres en forma de embudo y que se pegue a los calzoncillos? En realidad la versión masculina ya existe, pero se dirige a las personas que realmente sufren incontinencia, un problema que en las mujeres debe ser crónico y general, dado el volumen de ventas de los salvaslips.
En cuanto a los tampones, la opción preferida por la mayoría de las mujeres, tienen desventajas ecológicas similares a las compresas: las sustancias contaminantes utilizadas para blanquear —y limpiar de gérmenes— las fibras de algodón y de rayón, y los aplicadores de plástico no reciclable, como ya comente en otro post.
Se calcula que cada mujer utiliza alrededor de 17.000 compresas desechables y tampones a lo largo de su etapa fértil. Por no hablar de protege slips… Multiplíquese por la de mujeres en el mundo que las usan y la cifra da algo de miedo. y con el uso de la copa menstrual no pasan esas cosas.
Además de la contaminación ambiental que generan como desecho, hay que sumarle el impacto de su proceso de fabricación y los efectos nocivos que, como el síndrome de shock tóxico(SST)
Existen teorias que relacionan el uso de las compresas y los tampones con el aumento de enfermedades reproductivas (infertilidad, hongos, cáncer…).
Compresas reutilizables: después de usarlas se lavan con agua fría y después un rato en remojo (agua con bicarbonato para no estropear los tejidos) y esa agua es genial para regar y así devolvemos muchos nutrientes a la tierra al regar con esta agua del remojo. Y por último las puedes lavar en la lavadora con el resto de la ropa ( o a mano).

Regar las plantas con nuestra sangre las hace más fuertes y fértiles... de hecho la menstruación es la razón de que los humanos se plantearan la agricultura... con el sistema patriarcal eliminaron la sangre menstrual por miedo a su poder, pero sabiendo lo mucho que ayudaba a las plantas a crecer se sustituyó por sangre de animales muertos... Imaginar la diferencia de información contenida en una u otra!! Hay que volver a ofrecer nuestra sangre menstrual a la tierra, regar nuestra plantas y dársela de beber a nuestros animales, ellos lo piden... así reconectamos la especie de nuevo al ciclo de la vida.

Si entendemos a la menstruación como lo que es natural y lleno de vida... puede ser un buen inicio en el entendimiento consiente y respetuoso de la sexualidad, podremos vivir de una manera más bella el embarazo, la maternidad y la menopausia, que en el contexto actual se han venido desvirtuando. La menstruación es parte de ser mujer, vivamosla con normalidad, armonía y respeto hacia nuestro cuerpo y el medio ambiente.
¡mens sana in corpore sano!

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