domingo, 29 de marzo de 2015

VAGINITIS

¿Qué es la vaginitis?
La vaginitis es una inflamación de la de la pared mucosa vaginal, También se puede denominar vulvovaginitis, que por lo general suele acompañarse de un aumento en la secreción vaginal intenso y el prurito genital.
Es un problema común que puede afectar a mujeres y niñas de todas las edades.
Dicha inflamación es causada principalmente por la alteración del equilibrio de la flora vaginal que habitualmente está presente en la vagina y cuya función es la de regular el pH vaginal y con ello la presencia de bacterias y otros microorganismos en el epitelio vaginal (el epitelio es el tejido formado por una o varias capas de células unidas entre sí, que puestas recubren todas las superficies libres del organismo, y constituyen el revestimiento interno de las cavidades, órganos huecos, conductos del cuerpo, así como forman las mucosas y las glándulas. Los epitelios también forman el parénquima (sustancia de los órganos) de muchos órganos, como el hígado. Ciertos tipos de células epiteliales tienen vellos diminutos denominados cilios, los cuales ayudan a eliminar sustancias extrañas.
Se diagnostica en más del 25% de las pacientes que acude al especialista por problemas ginecológicos, y se estima que el 90% de las mujeres padece algún tipo de vaginitis a lo largo de su vida.
Puede deberse a una causa específica, pero hasta en un 10% de los casos no se puede establecer el origen de la afección.
El flujo vaginal normal es blanco, heterogéneo y carece de olor; cualquier cambio en las características del mismo puede indicar la presencia de una vaginitis infecciosa.
Las siguientes situaciones pueden ser causa de vaginitis:
Infecciones: una infección es la causa de la mayoría de las vaginitis en mujeres adultas, y normalmente son debidas a bacterias, aunque también pueden ser ocasionadas por otras causas como virus u hongos. Las más comunes son la candidiasis y la tricomoniasis.
Reacciones alérgicas: a medicamentos, materiales utilizados en la confección de ropa interior, productos empleados para la higiene íntima, compresas o tampones, espermicidas, lubricantes, preservativos, o incluso a componentes químicos de los detergentes o suavizantes con los que se lavó la ropa pueden también estar entre las causas de la vaginitis.
Traumatismos o cuerpos extraños en el interior de la vagina: esto es común en niñas pequeñas, que pueden llegar a introducirse pequeños juguetes.
Hormonales: es común la vaginitis atrófica en mujeres postmenopáusicas, debido a que en este período de la vida los niveles de estrógenos descienden de forma brusca, el revestimiento interno de la vagina se adelgaza, y el flujo normal disminuye.
La vaginitis puede ser asintomática, pero usualmente lleva a prurito vaginal e inflamación significativa. Si la causa es dada por un organismo infeccioso como Chlamydia, la infección progresa a través del útero hacia la trompa uterina y los ovarios. Una infección por Virus del Papiloma Humano (HPV) eventualmente puede incrementar el riesgo de carcinoma cervical. La vaginitis es el nombre dado a cualquier inflamación o infección de la vagina.
Una mujer con esta condición puede tener picazón o ardor y puede notar una descarga vaginal.
Sentir Irritación o picazón del área genital,
inflamación (irritación, enrojecimiento causadas por la presencia de células inmunitarias adicionales) de los labios mayores, labios menores, o del área perineal, olor vaginal, incomodidad o ardor al orinar, dolor/irritación durante la relación sexual.
Tipos más comunes de vaginitis infecciosa:
La vaginitis por Tricomonas causada por el parásito Trichomonas vaginalis (un protozoario), que, a diferencia de los otros tipos de vulvovaginitis, se transmite a través de infección vaginal.
Los síntomas más característicos son una secreción vaginal de aspecto verdoso o amarillento con un olor desagradable, comezón intensa, ardor y enrojecimiento de los genitales y dolor durante el coito. Si no se trata puede afectar al cuello uterino.
La vaginitis por hongos, es llamada también candidiasis o moniliasis. La ocasiona el crecimiento excesivo de un hongo que normalmente está presente en la flora vaginal. La mayor parte de vaginitis por hongos son ocasionadas por la levadura Candida albicans, aunque también otras levaduras, como Candida glabrata, pueden ser el origen de la infección. Los síntomas más frecuentes son secreción vaginal lechosa espesa o con grumos y comezón o ardor a veces muy intenso, también pueden presentarse dolor con el coito, molestias al orinar y lesiones vulvares de aspecto rojizo.
Las vaginitis atróficas usualmente causan una descarga vaginal escasa sin olor, vagina seca y relaciones sexuales dolorosas. Estos síntomas son debidos usualmente a hormonas disminuidas durante y después de la menopausia.
La vaginitis llamada vaginosis bacteriana se produce por un desequilibrio de la flora vaginal en la que predominan bacterias como Gardnerella vaginalis en detrimento de Lactobacillus (bacilo predominante en situación normal). Se suele producir una secreción vaginal blanca o grisácea, con mal olor (típicamente se suele decir que huele a pescado podrido). En este tipo de vaginitis no suele haber dolor con el coito.
Se conocen distintos factores de riesgo para la vaginosis bacteriana: tener nuevos o múltiples compañeros sexuales, el uso de dispositivo intrauterino, tener una pareja de sexo femenino,  la edad temprana en el inicio de las relaciones sexuales y las duchas vaginales. A pesar de ello, no se considera una enfermedad de transmisión sexual, en algunos casos estas vaginitis serán causadas por más de un germen (infecciones mixtas).
Otras infecciones menos comunes son causadas por Gonorrea, Chlamydia, Mycoplasma, Herpes, Campylobacter y algunos parásitos
Las infecciones de transmisión sexual (ITS) pueden ser una causa de descarga vaginal. Las pruebas para Chlamydia y gonorrea deben realizarse cada vez que una adolescente sexualmente activa manifiesta tener descarga vaginal incluso cuando el cérvix no presenta síntomas o signos de padecimiento alguno.
El Herpes aparece usualmente como ampollas llenas de líquido sobre la región genital, cerca de una semana después de la infección. Hay hinchazón, glándulas inflamadas, y fiebre. Las ampollas son extremadamente dolorosas y sanan al cabo de unas tres semanas. Sin embargo, el herpes es usualmente una infección externa y no se encuentra en la categoría de las vaginitis.
Las mujeres que tienen diabetes frecuentemente desarrollan vaginitis, con frecuencia por Candida albicans más que las mujeres que no presentan la enfermedad.
La vaginitis hormonal incluye la vaginitis atrófica usualmente encontrada en las mujeres postmenopáusicas o postparto. Algunas veces puede ocurrir en mujeres jóvenes antes de la pubertad. En estas situaciones el aporte de estrógenos a la vagina es pobre.
La vaginitis irritante puede ser causada por alergias a los condones, espermicidas, jabones, perfumes, duchas vaginales, lubricantes y al semen. También puede ser causada por bañeras calientes, abrasión, tejidos, tampones o medicamentos tópicos.

El estrógeno es muy importante para mantener los tejidos de la vagina lubricados y saludables. Normalmente, el revestimiento de la vagina produce un líquido lubricante transparente, el cual hace que las relaciones sexuales sean más cómodas y ayuda a disminuir la irritación vaginal. 

Hay que limpiarse siempre de adelante hacia atrás para evitar introducir bacterias de la zona del recto a la de la vagina.
Las duchas vaginales no están recomendadas pues predisponen a la vaginitis, al alterar el balance normal del medio vaginal. Prevención de la vaginosis bacteriana, incluye las dietas y conductas saludables, así como reducir el estrés ya que todos estos factores pueden afectar el equilibrio del pH de la vagina. El consumo de bacterias beneficiosas en los productos, como el yogur, el chucrut y kimchi, o simplemente a través de los suplementos probióticos, se puede reducir la probabilidad de desarrollar vaginitis debido a los antibióticos. También tomar arándanos ayuda a prevenir o mejorar. 
La zona perineal debe limpiarse siempre de delante hacia atrás para evitar el contacto con gérmenes procedentes del ano. 
Es importante enseñar a las niñas a hacerlo y acostumbrarlas desde pequeñas a lavarse las manos antes y después de usar el inodoro.

Consultar al ginecólogo cuando se observen cambios en el flujo, si se presentan sangrados fuera de la menstruación, o si se aprecia irritación, sequedad, picores, o cualquier signo inusual.

La menopausia es la época de la vida de una mujer en la cual deja de tener menstruaciones. Es una parte normal del envejecimiento. En los años anteriores y durante la menopausia, los niveles de hormonas femeninas pueden subir y bajar. Eso puede provocar síntomas tales como acaloramientos súbitos y resequedad vaginal. Algunas mujeres reciben un tratamiento de reemplazo hormonal
La soya contiene sustancias vegetales llamadas isoflavonas que imitan ligeramente la acción de los estrógenos. Por lo tanto, sería de esperarse que una dieta con alto contenido de soya mejore los síntomas de la resequedad vaginal. Se están realizando estudios de investigación acerca de las isoflavonas, pero hasta el momento no se conocen las fuentes ni las dosis ideales. Los alimentos de la soya abarcan el tofu, la leche de soya y las semillas enteras de soya (también llamadas edamame).
La cimicifuga racemosa es una hierba que se comercializa como suplemento dietario para el alivio de síntomas menopáusicos. No existe evidencia clara de que esta hierba alivie la resequedad vaginal.
Los síntomas de la menopausia abarcan sofocos, resequedad vaginal, alteraciones del estado de ánimo, trastornos del sueño y disminución del deseo sexual.

La vaginitis atrófica puede ocurrir en mujeres más jóvenes que se hayan sometido a una cirugía para extirparles los ovarios. Algunas mujeres presentan la afección inmediatamente después del parto o mientras están amamantando, ya que los niveles de estrógeno están más bajos en estos momentos.
Un examen de la pelvis revela paredes vaginales delgadas y pálidas. Se pueden realizar estudios hormonales para determinar si se tiene la menopausia.
Hay muchos tratamientos para la resequedad vaginal. Antes de tratar tus síntomas, un médico debe determinar si son causados por la disminución en los niveles de estrógeno, una infección, un irritante u otra razón.
Si los síntomas son leves, pueden aliviarse usando un lubricante vaginal hidrosoluble durante la relación sexual.
No use vaselina, aceite de vaselina ni otros aceites, ya que pueden aumentar la probabilidad de infección y pueden dañar los condones de látex o los diafragmas.
Las cremas vaginales humectantes también están disponibles sin receta.
El estrógeno recetado es muy eficaz para tratar la vaginitis atrófica. Está disponible como crema, tableta, supositorio o anillo, todos los cuales se colocan directamente dentro de la vagina. Estos medicamentos liberan estrógeno directamente a los tejidos vaginales y sólo un poco de éste es absorbido hacia el torrente sanguíneo.
Si también se presentan sofocos u otros síntomas de menopausia, se puede administrar estrógeno por medio de un parche cutáneo, o una píldora que se toma por vía oral. 
La vaginitis atrófica puede hacerte más propensa a contraer infecciones vaginales causadas por bacterias u hongos.
Esta afección también puede causar úlceras abiertas o fisuras en la pared vaginal.

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