sábado, 30 de mayo de 2015

PARTOS: CAMBIOS FISICOS


¿Cuánto tiempo tardará mi útero en reducirse?Para cuando empieza tu parto tu útero es alrededor de 15 veces más pesado que antes del embarazo ¡sin incluir el contenido! y su capacidad es al menos 500 veces más grande. 
Pocos minutos después de que tu bebé haya nacido, las contracciones en el útero hacen que empiece a reducirse, cerrándose como un puño. 
Las fibras que lo componen se contraen y aprietan de la misma forma que lo hicieron durante el parto.
Estas contracciones hacen que la placenta se separe de la pared del útero. Después de que la placenta se expulsa, el útero se contrae más, cerrando los vasos sanguíneos abiertos en el área donde la placenta estaba unida. 
A medida que el útero continúa contrayéndose, puedes sentir unos calambres que se conocen como entuertos o dolores de posparto.
Durante el primer par de días después del parto, puedes sentir la parte de arriba de tu útero todavía uno o dos dedos por debajo de tu ombligo. 
En una semana, tu útero pesará cerca de una libra (medio kilo), que es la mitad de lo que pesaba en el momento del parto. 
Después de dos semanas se habrá reducido a 11 onzas (unos 312 gramos) y estará completamente localizado dentro de tu pelvis. 
Entre cuatro y seis semanas más tarde, debería estar cerca de su peso previo al embarazo, esto es 2.5 onzas (70 gr). 
Este proceso se conoce como la involución del útero.
Aunque tu útero se haya reducido a su tamaño previo al embarazo, puedes continuar viéndote como embarazada durante varias semanas o más. 
Esto se debe a que tus músculos abdominales se estiran durante el embarazo, y toma tiempo, y ejercicio regular, el que tu pancita regrese a su forma previa.
Estos trucos pueden ayudarte a verte delgada poco después del parto
¿Cuánto peso bajaré después de dar a luz a mi bebé?
Bajarás una cantidad de peso importante inmediatamente después del parto. La mayoría de las nuevas mamás bajan unas 12 libras (5 1/2 kilos): 7 a 8 libras que pesa el bebé (3 a 3 1/2 kg), otra libra o dos de la placenta (1/2 a 1 kg), y otras 2 libras (1 kg) aproximadamente de sangre y líquido amniótico.
Después irás perdiendo peso poco a poco porque tendrás que eliminar todo el líquido extra que las células retuvieron durante el embarazo, junto con el líquido proveniente del exceso de sangre que tenías en tu cuerpo. 
Debido a esto producirás más orina de lo normal durante los días posteriores al nacimiento, y es posible que notes que transpiras mucho, aún mientras duermes. 
Al terminar la primera semana, habrás bajado alrededor de 4 libras (1,8 kg) de peso en líquido. 
(La cantidad varía según la cantidad de líquido que hayas retenido durante el embarazo.)
Pero necesitarás más tiempo para volver a tu peso y forma de antes del embarazo, a veces hasta un año. 
Amamantar, llevar una dieta saludable y hacer ejercicio cuando tu cuerpo esté preparado te pueden ayudar a bajar de peso gradualmente.
¿Por qué no me doy cuenta cuándo necesito orinar?
Es posible que sientas como si no tuvieras ganas de orinar demasiado durante el primer día después del parto, en especial si has tenido un trabajo de parto prolongado, un parto vaginal asistido con fórceps o ventosa, o una anestesia epidural. 
Esto es bastante común y se debe a que tu vejiga está menos sensible temporalmente. 
Sin embargo, debido a todo el líquido extra que están procesando tus riñones, tu vejiga se llena muy pronto y por ello es importante que orines con frecuencia aun cuando no sientas urgencia.
Si se acumula demasiada orina en tu vejiga, es posible que te sea difícil llegar al baño sin que se te escapen gotitas.
Pero lo más importante es que tu vejiga podría distenderse en exceso. 
Esto puede causar problemas urinarios y también hace más difícil la contracción del útero, lo cual produce más dolores de posparto y sangrado.
Si no puedes orinar durante algunas horas después del parto, te colocarán un catéter en la vejiga para drenar la orina. 
Si el parto fue por cesárea, te colocarán un catéter urinario para la cirugía y las 12 horas después aproximadamente. 
Avísale a la enfermera si tienes dificultad para orinar o si orinas solamente una cantidad pequeña. 
Si tu vejiga se llena demasiado puede incluso llegar a impedirte orinar.
¿Volverán alguna vez a la normalidad mi vagina y perineo?Una vez que des a luz, el espacio dentro de tu vagina siempre será un poco más grande que antes del primer embarazo. 
Inmediatamente después del parto, la vagina queda distendida y puede estar inflamada y con moretones. 
Durante los días siguientes, la inflamación comienza a disminuir, y la vagina comienza a recuperar el tono muscular. 
Durante las siguientes semanas, gradualmente se volverá más pequeña. Hacer los ejercicios Kegel de forma regular ayuda a restaurar el tono muscular.
Si tuviste una episiotomía o un desgarro, el perineo necesita tiempo para recuperarse, de modo que es una buena idea esperar hasta después del control posparto de las seis semanas para volver a tener relaciones sexuales. Además, es posible que tengas ciertas molestias incluso después de ese periodo, por lo tanto, asegúrate de ir despacio. 
Considera empezar poniéndote arriba de tu pareja o recostándote al lado para que puedas controlar la profundidad de la penetración. 
En todo caso, si sientes que la relación es dolorosa, espera un poco más. 
Si quieres hacer el amor, ¡puedes encontrar otras formas mientras tanto!
Recuerda que puedes quedar embarazada aún cuando estés amamantando, así que consulta tus opciones para el control de la natalidad.
Cuando comiences a tener relaciones sexuales otra vez, probablemente notes que tienes menos lubricación vaginal que cuando estabas embarazada, debido a los menores niveles de estrógeno. 
Esta sequedad será incluso más pronunciada si estás amamantando, porque la lactancia tiende a mantener bajos los niveles de estrógeno. 
El uso de un lubricante ayuda a reducir la incomodidad. 
Asegúrate de utilizar un lubricante a base de agua. 
Esto es particularmente importante si estás usando un método anticonceptivo de látex, ya que los lubricantes a base de aceite pueden debilitar el látex y hacer que se rompa el condón. 
¿Por qué sangro?
Es normal tener un flujo vaginal conocido como loquios durante un mes o dos después de haber dado a luz. 
Este flujo está compuesto de sangre y de restos del tejido que recubre el útero.
Durante los primeros días después de dar a luz, los loquios tienen una buena cantidad de sangre y por eso se ve muy rojo, como si fuera un periodo menstrual pesado. 
Probablemente tendrás menos flujo cada día y para los dos a cuatro días después de haber dado a luz, los loquios se verán más acuosos y de color rosado.
Unos diez días después de que hayas dado a luz, sólo tendrás una pequeña cantidad de flujo blanco o amarillento que irá disminuyendo a lo largo de las dos o cuatro semanas siguientes. 
Algunas mujeres pueden continuar teniendo loquios intermitentes durante unas pocas semanas más.
¿Qué debo esperar si estoy dando el pecho?
Los cambios hormonales después del parto hacen que tus pechos empiecen a producir leche. 
Cuando tu bebé lacta durante los primeros días después de dar a luz, está obteniendo calostro que es una sustancia densa y amarillenta que tus pechos producen durante el embarazo. 
Esta succión libera la hormona prolactina, que estimula la producción de leche y la oxitocina, que hace que los sacos de leche y los ductos se contraigan, propulsando la leche a tus pezones. 
(Este es el llamado reflejo de bajada de la leche.)
Si esas primeras sesiones de lactancia te causan algunos calambres abdominales es porque la oxitocina también dispara las contracciones uterinas. 
Cuando tu leche sube, generalmente unos días después del parto, tus pechos pueden ponerse inflamados, duros y dolorosos e incómodamente llenos. 
Esto mejora generalmente en un día o dos.
¿Afectará la lactancia al aspecto de mis senos?
¿Qué pasará si no estoy dando el pecho?
Si no estás dando el pecho producirás leche de todas formas y unos pocos días después del parto tus pechos pueden inflamarse. 
Esto puede causarte molestias considerables que duren varios días. 
El dolor tiende a ser peor entre tres y cinco días después de haber dado a luz.
Mientras tanto, lleva un brasier que te sujete bien a todas horas y ponte paquetes de hielo o fríos en el pecho, para ayudar con la inflamación y ayudar a inhibir la producción de leche. 
Asegúrate de cubrir los paquetes de hielo con una toallita para proteger tu piel. 
Pueden pasar todavía varias semanas hasta que tu leche desaparezca completamente.
¿Por qué me siento triste?
Después del parto puedes sentirte desde eufórica y feliz, hasta exhausta y deprimida. 
El parto es un esfuerzo grande y necesitarás descanso y apoyo para recuperarte.
Es común sentirse un poco desanimada y tristona las primeras dos semanas después del parto, debido a los cambios hormonales y el cansancio. 
Si la tristeza no desaparece espontáneamente después de las primeras semanas o te parece que te estás sintiendo peor en lugar de mejor, llama a tu médico.
Puedes estar sufriendo depresión posparto. 
Lee qué puedes hacer para estresarte menos como madre primeriza 
¿Por qué estoy perdiendo el cabello?
Si tu cabello se volvió más grueso durante el embarazo, es posible que se te empiece a caer en mechones. 
Esto les sucede a algunas nuevas mamás alrededor de uno a cuatro meses después de tener a su bebé.
No te preocupes: no te quedarás calva. 
Así como los altos niveles de estrógeno te hicieron perder menos cabello durante el embarazo, la disminución de los niveles de estrógeno después del parto puede hacer que se te caiga más. 
No obstante, será reemplazado por cabello nuevo, y la caída se detendrá, de modo que tu cabello debería volver a la normalidad al cabo de un año.
El lado bueno de esto es que si sufriste de exceso de vello facial y corporal durante el embarazo (como consecuencia del aumento de las hormonas llamadas andrógenos), ese vello se cairá de tres a seis meses después de tener a tu bebé.
¿Qué le sucede a mi piel?
Los cambios hormonales, el estrés, y la fatiga que trae la nueva maternidad pueden afectar tu piel, así como al resto de tu cuerpo. 
Algunas mujeres que tenían una piel perfecta durante el embarazo tienen más imperfecciones en los meses posteriores al parto. 
Por otro lado, si tuviste acné durante el embarazo, en particular si se presentó por primera vez o si empeoró, es posible que ahora comiences a ver algunas mejoras.
Si tienes cloasma (manchas oscuras en la piel de los labios, la nariz, las mejillas, o la frente), comenzará a desaparecer en los meses posteriores a dar a luz y probablemente desaparezca por completo, siempre y cuando protejas tu piel del sol.
Si te salieron estrías en el vientre, los pechos o las caderas, se volverán más claras poco a poco, aunque no desaparecerán completamente.
Maternidad
A pesar de haber estado deseando durante nueve meses tener a tu bebé en tus brazos, quizá cuando finalmente lo tengas te sientas un poco abrumada. Saber que un ser tan chiquito y frágil depende de ti, junto con todo el cansancio físico que conlleva el parto, unido a los cambios de humor debido a la fluctuación de las hormonas y la falta de sueño, puede resultar bastante difícil para muchas mujeres.
Nuestras antepasadas sabían todo esto y por eso crearon algo maravilloso para las nuevas mamás llamado "la cuarentena", que todavía se sigue practicando en algunos lugares. 
La cuarentena es un periodo de aproximadamente 40 días o seis semanas en los que la nueva mamá sólo tiene que dedicarse a aprender a amamantar, cuidar de su bebé y cuidarse ella misma. 
Durante ese periodo, otros miembros de la familia son los que cocinan, limpian la casa y atienden a otros niños, si los hay.
Este es el tiempo aproximado que una mamá necesita para que su cuerpo empiece a volver a la normalidad después del parto. 
La cuarentena también se conoce como puerperio.
Durante este periodo tradicionalmente se usaban una serie de hierbas, remedios y costumbres para ayudar a la recuperación. 
Una vez pasado este periodo se consideraba que la mamá estaba lista para integrarse de nuevo completamente en la vida familiar.
La vida de hoy en día hace difícil para muchas mamás poder disfrutar de una cuarentena tradicional. 
Es posible que, al igual que muchas otras mujeres que acaban de tener un bebé, tan solo cuentes con la ayuda de tu mamá, tu suegra o algún otro familiar que te venga a visitar durante unos días. 
Sin embargo, aunque no te puedas permitir un descanso total durante seis semanas, sí hay formas de prepararte para este periodo que te ayudarán a descansar todo lo posible, durante el mayor tiempo.
Uno de los secretos para sobrevivir en estos primeros días después del parto es aceptar toda la ayuda disponible. 
A pesar de que muchas mujeres nos sentimos responsables del cuidado y limpieza de nuestro hogar, éste es uno de esos momentos en los que hay que establecer prioridades, y tu prioridad ahora mismo debe ser descansar y cuidar de tu bebé. 
Algunas cosas que te pueden ayudar son:
Si hay familiares que se han ofrecido a instalarse contigo durante un tiempo, no rechaces su oferta. 
Intenta organizar las visitas para que cuando se vaya uno venga el siguiente, y así tener apoyo durante el máximo tiempo posible.
Pide ayuda cuando la necesites. 
Explica a las personas que te estén ayudando qué es exactamente lo que necesitas que hagan. 
A veces, por miedo a parecer exigente o maleducadas, no pedimos la ayuda que verdaderamente necesitamos.
Si te es posible, prepara antes de dar a luz una serie de comidas congeladas para cubrir al menos dos semanas. 
Compra platos y vasos de papel para usar en esos días y eliminar el problema de lavar los trastes y acepta toda la ayuda que te ofrezcan tus amigas o vecinas con las tareas domésticas.
Descansa siempre que puedas, aunque sean pequeñas siestitas de unos minutos. 
Tu cuerpo necesita ahora todo el descanso que pueda obtener para recuperarse del gran esfuerzo del parto y de los nueve meses del embarazo
EL PUERPERIO
Después de nueve meses de larga espera y de un parto agotador, una lluvia de sensaciones y emociones desconocidas inundan a la madre.
En las horas siguientes al parto, la madre siente la felicidad y la euforia de tener al bebé a su lado por fin, pero el esfuerzo físico del parto le produce un enorme cansancio. 
En muchos casos este cansancio se ve incrementado por algo de anemia debida a la pérdida de sangre durante el parto.
Ahora es necesario el paso de un período de tiempo para que su cuerpo vuelva, poco a poco, a la normalidad.
En esta fase de recuperación, que se denomina puerperio, es posible que note algunas molestias.
El puerperio también recibe el nombre de posparto o cuarentena. Dura aproximadamente entre 6 y 10 semanas, tiempo necesario para que el organismo encuentre el equilibrio, y finaliza cuando reaparece la regla.
Levantarse después del parto
Si el parto ha sido por vía natural y todo ha transcurrido normalmente, es importante que la madre comience a moverse cuanto antes para evitar hemorragias y prevenir el estreñimiento.
La madre puede levantarse dentro de las 24 horas siguientes al nacimiento, pero debe hacerlo poco a poco y acompañada porque puede sentirse mareada.
Estando aún en la cama conviene que mueva las piernas y los pies para favorecer la movilidad, el estiramiento muscular y la circulación sanguínea. 
El siguiente paso es sentarse en el borde de la cama durante unos minutos y por último, incorporarse con ayuda y caminar por la habitación.
Después del parto con cesárea
La cesárea es una intervención quirúrgica que puede realizarse con anestesia general o local, como la epidural. 
Con la segunda clase de anestesia, los efectos posteriores son menos desagradables para la madre y tiene la ventaja de poder estar con el bebé de inmediato.
Tras una cesárea con epidural, es conveniente que la madre se levante en las 24 horas siguientes para evitar hemorragias y otras complicaciones circulatorias. 
Pasados unos días la madre puede moverse con bastante normalidad y antes del 10º día le quitarán los puntos o las grapas, recuperando la libertad de movimientos. 
Como la cicatriz puede trasudar, se aconseja lavarla con agua y jabón, secarla con una gasa estéril y cubrirla con un apósito. 
Al principio la piel de alrededor de la cicatriz parece insensible pero progresivamente volverá a la normalidad.
Cuando se practica esta intervención, la madre debe esperar al 4º ó 5º día para ducharse completamente. 
El tránsito intestinal y el urinario también tardan un poco más en recuperarse.
Aunque el parto haya precisado cesárea, la madre puede amamantar al bebé. Si las contracciones y la zona de la incisión provocan dolores fuertes, el médico puede recetar algún analgésico que no perjudique al bebé.
La estancia en el hospital
Por término medio, tras un parto normal, la estancia en la maternidad suele durar entre dos y cuatro días, y de seis a ocho días si el nacimiento ha sido por cesárea.
La madre debe aprovechar este tiempo para descansar y familiarizarse con el bebé. 
Las visitas son reconfortantes pero pueden llegar a agobiar, por eso pueden limitarse a los familiares más allegados mientras la madre y el bebé permanezcan en el hospital.
En estos días los profesionales del hospital controlan la evolución de la madre: la temperatura para prevenir (y en su caso tratar) algún tipo de infección, la involución del útero, las pérdidas de sangre, el estado de las mamas y de la episiotomía, etc.
Este período también resulta muy útil para que la madre pueda plantear las posibles dudas que le surjan con respecto al cuidado del bebé y a la recuperación de su cuerpo.
La episiotomía
Cuando el médico ha realizado una episiotomía durante el parto, la madre suele sentir tirones y otras molestias en la zona de la incisión.
La episiotomía se practica con más frecuencia en las mujeres primíparas porque tienen más posibilidades de sufrir desgarros. 
La sutura se suele realizar con hilo orgánico y los puntos se caen por sí solos alrededor del quinto día.
La zona suturada debe mantenerse limpia y seca. 
Conviene lavarla dos o tres veces al día y cada vez que se orina con agua hervida, bien con una compresa empapada o tomando baños de asiento. Después se puede secar presionando con gasas estériles o utilizando un secador de pelo. 
Hay que evitar la utilización de braguitas de tejidos sintéticos hasta que cicatrice la herida.
La intensidad de las molestias depende de la longitud del corte y de la sensibilidad de cada mujer al dolor. 
Si al orinar se produce escozor fuerte en la cicatriz puede aliviarlo dejando caer agua hervida tibia por la zona o colocando un trozo de hielo en unas gasas estériles y pasarlo por la sutura.
Si las molestias son intensas al sentarse, una buena solución es colocar un cojín blando o un flotador poco hinchado en la silla.
La cicatrización concluye en diez días aproximadamente, pero si se nota hinchazón o calor en la zona debe consultar con el médico. 
Si los tirones y molestias persisten después de dos o tres meses, el médico puede recomendar una “reparación quirúrgica”, prácticamente indolora, de la episiotomía realizada.
Hemorroides
En ocasiones, los esfuerzos que hace la madre para empujar durante el parto, provocan la formación de hemorroides que pueden ser dolorosas. 
El médico puede recetar una pomada antihemorroidal o algún tratamiento antiinflamatorio general que alivie las molestias sin perjudicar la lactancia. También se produce alivio momentáneo, aunque no duradero, si se aplica frío en la zona.
Estreñimiento
El estreñimiento es frecuente después de un parto porque al intestino le cuesta recuperar la motilidad. 
Este problema se agrava con la presencia de hemorroides y, sobre todo, por la aprensión de la madre a que se reabre la cicatriz de la episiotomía
No hay que esperar para ir al lavabo porque esto intensifica el estreñimiento. Una dieta rica en fibra y tomar mucho líquido favorece el tránsito intestinal, así como algo de ejercicio muy suave.
Los laxantes tomados no están aconsejados durante el período de lactancia, pero si el estreñimiento es muy severo, el médico puede aconsejar un tratamiento a seguir.
Problemas urinarios
Miccionar con frecuencia es normal después del parto debido al exceso de líquidos que se acumulan en el cuerpo durante el embarazo. 
No tiene importancia y remite a medida que se autorregula el organismo.
La incontinencia urinaria es frecuente después de un parto difícil. 
Se debe a que los músculos del suelo pélvico se resienten. 
Estos músculos se encargan de sostener los órganos genitales internos, los rectales y los urinarios. 
El resentimiento provoca una pequeña incontinencia urinaria con pérdidas cuando se realiza algún esfuerzo (reír, toser, estornudar, etc.). 
La incontinencia también puede aparecer al final del embarazo y después de partos normales.
Cuando se ha aplicado epidural en el parto puede ocurrir que cueste vaciar la vejiga durante los dos primeros días porque la anestesia provoca que el tránsito urinario tarde más en volver a la normalidad.
En el hospital suelen recomendar algunos ejercicios para reeducar el perineo y evitar las pérdidas urinarias. 
No obstante, 8 ó 10 días después del parto, la madre puede acelerar la recuperación intentando cerrar los músculos, como para evitar que salga la orina y, tras unos segundos, relajarlos. 
Este ejercicio se repite 20 veces en tres momentos diferentes del día y se puede realizar en cualquier postura.
Sudoración
Cuando se acumula un exceso de líquido durante el embarazo, puede ocurrir que la madre sienta la necesidad de miccionar con frecuencia después de dar a luz, pero el organismo puede optar también por expulsar el líquido sobrante por medio de un exceso de sudoración, sobre todo por la noche. 
La transpiración excesiva desaparece poco después.
Cistitis
Puede ocurrir que la vejiga se contamine con gérmenes que procedan de la vagina o de los uréteres. 
Si durante el parto ha sido necesario colocar una sonda para vaciar la vejiga, ésta ha podido introducir gérmenes o bien haber lesionado la uretra produciendo la cistitis. 
Cuando ocurre este problema, el médico receta un tipo de antibiótico que no perjudica la lactancia.
Anemia
Es frecuente después del desgaste de un embarazo y la pérdida de sangre del parto. 
La anemia puede provocar una disminución de la presión arterial, mareos e incluso algún desmayo. 
El médico solicita unos análisis de sangre y receta un tratamiento con suplementos vitamínicos y de hierro.
Es aconsejable que la madre siga una dieta de alimentación equilibrada, sobre todo si amamanta al bebé.
El cansancio
Aunque los órganos de la madre se recuperan unas semanas después del parto, el organismo necesita varios meses para volver a la normalidad y recuperarse del esfuerzo que ha supuesto el embarazo y el parto.
Es imprescindible que la madre duerma y descanse, sobre todo las semanas siguientes al nacimiento. 
Debe organizar a la familia para contar con su ayuda, el padre, los abuelo, una hermana o una amiga pueden colaborar los primeros días para atender la casa y cuidar del bebé.
Durante el día puede hacer algunas pausas para descansar haciéndolas coincidir con los períodos de sueño del bebé. 
Una siesta por la tarde es beneficiosa para recuperar fuerzas y evitar que se acumule la tensión del día.
Aunque el bebé exige mucho tiempo de la madre, ésta debe reservar unos momentos “sólo para ella”, cuidar mucho su alimentación y no coger objetos pesados.
Dolores de espalda y en las piernas
Como ya ocurriera durante el embarazo, la madre puede sentir dolor en las piernas y en la espalda. 
Además de algunos ejercicios, los masajes alivian el dolor o las molestias pero evitando la zona del vientre porque los músculos y la piel todavía están distendidos.
¿Baño o ducha?
Después de un parto por vía natural, la madre puede ducharse desde el primer día. 
Cuando se ha practicado una cesárea, la ducha completa debe retrasarse hasta el cuarto o quinto día.
Para el baño hay que esperar hasta que los loquios hayan cesado completamente porque este cese indica que el cuello del útero está cerrado y no hay riesgo de contraer infecciones. 
Los primeros baños no deben ser muy prolongados y es conveniente que el agua no esté muy caliente, sobre todo si se ha practicado la episiotomía.
La piscina está desaconsejada hasta el cierre del cuello del útero y las irrigaciones vaginales están totalmente prohibidas.

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