miércoles, 15 de julio de 2015

LEUCORREA (PRIMERA PARTE)

La leucorrea o el exceso de flujo vaginal
El exceso de secreción (flujo) vaginal, y es uno de los problemas más frecuentes entre las mujeres. 

Existen dos tipos:

Alteraciones fisiológicas: ovulación y menstruación
El exudado de la vagina y las secreciones del cuello del útero son los componentes del flujo vaginal. 
La cantidad de éste vendrá determinada por los niveles de estrógenos y progesterona de cada mujer. 
Las diferentes etapas de la vida e incluso las distintas fases del ciclo menstrual implican variaciones en estas secreciones.
El flujo varía en cada fase del ciclo menstrualAsí, es habitual un incremento del flujo o leucorrea fisiológica en las fases previas a la menstruación. Se trata de secreciones transparentes o blanquecinas que no producen malos olores. 
Durante la primera fase del ciclo menstrual y de forma previa a la ovulación el flujo es transparente y con una textura similar a la clara de huevo. En la segunda parte del ciclo y antes de la menstruación el flujo se oscurece y adquiere una textura más espesa y pegajosa.

Embarazo, estrés y sexo
También el acto sexual influye en la cantidad de flujo generado por la vagina. Las secreciones aumentan durante el acto sexual. 
Lo mismo sucede con el embarazo debido a la mayor producción de estrógeno y al incremento del flujo sanguíneo en la zona vaginal. 
El mayor aumento durante la gestación suele producirse cuando se acerca el momento del parto.

El embarazo provoca alteraciones en el flujo vaginal
Otro de los factores que puede motivar un aumento del flujo vaginal es el estrés. 
La tensión provocada por el trabajo o las emociones fuertes pueden ser la causa de las alteraciones en este tipo de secreciones.
Las debidas a algún problema concreto, (habitualmente infecciones).
Las fisiológicas propias del organismo de la mujer, y que no obedecen a enfermedad alguna. 
Aún así, esta leucorrea fisiológica puede llegar a ser muy molesta, por lo que numerosas mujeres que la sufren consultan por ello.
La leucorrea fisiológica, a diferencia de la provocada por enfermedad, suele ser de color transparente o blanquecino, sin acompañarse de mal olor, y en algunas ocasiones produce irritación vulvar si la cantidad es excesiva. 
Suele ser mayor en las fases previas a la menstruación por influencia hormonal.

Infecciones, causa del aumento del flujo
El aumento del flujo vaginal también puede producirse por razones patológicas. 
En la mayoría de los casos se debe a infecciones y suele darse acompañado de otros factores como picores, enrojecimiento o hinchazón. 
Estas alteraciones pueden estar causadas por hongos, parásitos o bacterias. En muchos casos, las alteraciones que provocan el incremento del flujo tienen relación directa con las relaciones sexuales.
Un descenso en las defensas provoca alteraciones. 
Entre las dolencias más comunes se encuentra la candidiasis, provocada por el aumento de un hongo presente en las secreciones vaginales. 
Este tipo de vaginitis puede deberse al descenso de las defensas tras el consumo de un antibiótico por parte de la mujer o incluso a excesos en la higiene íntima. 
El incremento en la cantidad del flujo está acompañado por otros cambios. 
Las secreciones adquieren un color blanquecino, un fuerte olor y una textura grumosa. 
Los síntomas de esta dolencia aumentan en los días previos a la menstruación.
La gardnerella es otra de las causantes más frecuentes del incremento del flujo. 
En este caso las secreciones adquieren un color amarillento, un aspecto espumoso y un desagradable olor. 
Los síntomas, que incluyen picor e incluso dolor al orinar, se recrudecen tras el período.
Entre las infecciones que tienen como origen la trasmisión sexual destaca la Trichomona. 
Esta dolencia provoca, además de un flujo abundante, irritaciones en la zona vaginal y cambios en el color de las secreciones hacia tonalidades verdes. 
Al tiempo que estas adquieren un fuerte mal olor.
Las infecciosas suelen ser producidas sobre todo por hongos (cándidas), que viven de forma saprofita con nosotros, pero si hay alguna circunstancia que favorece su crecimiento excesivo (por ejemplo la toma de antibióticos), producen aumento del flujo, que es amarillento y de mal olor, picor y enrojecimiento vaginal y quemazón al orinar.

Otra causa que produce su crecimiento es el exceso de higiene en esa zona, que desequilibra la flora vaginal normal y favorece el crecimiento de las cándidas. 

Infecciones a descartar son las llamadas enfermedades de transmisión sexual, la gonococia, chalmydias, tricomonas y gardnerella.
Todas ellas son de relativamente fácil diagnóstico mediante la realización de toma de muestras y cultivos, y aunque en algunos casos puede dar un falso negativo, la repetición de estudios acaban por sacarlas a la luz, pero es fundamental que la mujer tenga paciencia y confianza en su ginecólogo, hasta que este de con la solución del problema. 

Una causa también a tener en cuenta de leucorrea, es el exceso de limpieza genital, que provoca una pérdida de la flora vaginal normal favorece la colonización de microorganismos patógenos. 
El estrés psíquico puede incrementar estas secreciones.

Para las mujeres que sufren de leucorrea fisiológica, hay una serie de consejos para intentar minimizarla o que sus efectos sean menores:

Realizar la limpieza de su vulva sólo con agua, no usar la ducha vaginal, ya que romperá la barrera natural de protección de la vagina.

No usar ropa interior ajustada ni sintética, solo de algodón.

No usar salvaslips a no ser que sea realmente necesario.

Mantener esa área seca lo más posible, pero sin irritarla al secarla (usar paño suave y secar suavemente y sin frotar).

También debe evitar el uso de tampones, ya que su asociación con la colonización por estafilococos aureus puede aumentar el riesgo de sufrir un síndrome del shock tóxico.


Mujer preocupada
Ante alteraciones en el flujo, consulta a tu ginecólogo
Ante cualquiera de estos síntomas se debe evitar la automedicación y se recomienda acudir al ginecólogo para un diagnóstico certero. 
El tratamiento habitual de estas dolencias puede ser oral o vaginal, con cremas y óvulos que frenan la infección. 
Pero no sólo puedes tomar medidas paliativas.

Alteraciones en el flujo vaginal: cómo prevenirlas

Evitar los problemas ginecológicos que implican alteraciones en el flujo vaginal no siempre está en nuestra mano, pero sí existen una serie de pautas a seguir que pueden ahorrarnos numerosos problemas.


Hábitos simples y saludables como mantener una higiene apropiada en la zona genital ayudarán a evitar complicaciones. 
Es recomendable usar jabones neutros y evitar la contaminación anal limpiándose siempre de delante hacia atrás. 
Mantén una sexualidad responsable y utiliza ropa interior de algodón. 
No compartas toallas, evita los pantalones ajustados y, sobretodo, realiza visitas periódicas a tu ginecólogo.


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