jueves, 30 de julio de 2015

TAMPONES Y COMPRESAS ¿ESTAS SEGURA?

Párate a pensar... ¿qué cantidad de tampones y compresas que usa una mujer a lo largo de su vida?, ¿sabes cuánto tiempo tarda en descomponerse una de esas compresas?, ¿y qué químicos tienen los tampones o compresas para que estén tan blancas y para que tengas menos “olor”?
Como habrás calculado, la cantidad de residuos que se generan es de más de 10.000. Si añadimos que estos productos, sus envoltorios, sus aplicadores y sus tiras adherentes tardan más de 300 años en degradarse podremos darnos cuenta del enorme impacto medioambiental que su uso genera.
Con respecto a los químicos debemos nombrar: La dioxina, un químico que se usa para blanquear las fibras de los tampones y que es cancerígena y tóxica.
El asbesto, que además de ser cancerígeno aumenta, aunque parezca increíble, el sangrado.
El rayón, una fibra sintética súper absorbente, que al dejar restos de fibras adheridas a las paredes vaginales, ayuda a que las toxinas se acumulen favoreciendo así que se produzcan infecciones y el síndrome del shock tóxico.
Pero, ¿existen alternativas ecológicas y saludables para estos productos de primera necesidad? No olvidemos que los tampones y las compresas desechables son un lujo del primer mundo. La mayoría de las mujeres de muchos países no tienen acceso a estos bienes, limitando su autonomía e independencia.
Las niñas de Kenia, por ejemplo, pierden un 20% de asistencia a la escuela por no poder permitirse pagar compresas en los días de periodo.
La respuesta se llama copa menstrual o copa de luna. Una copa de suave silicona que se inserta en la vagina durante la menstruación para retener el flujo. Ésta, podría considerarse la revolución de los artículos de higiene femenina, una solución muy extendida ya en otros países como sustituto de tampones y compresas.
¿Qué la hace ser una revolución? ¿Cuáles son sus ventajas?
 Para tu bolsillo: La copa puede durar más de 10 años si se cuida correctamente, y cuesta lo mismo que el gasto medio que hacemos en tampones y compresas desechables durante 3 meses.
 Para tu salud: La copa están hechas   100% hipoalergénico  -no desarrolla bacterias, ni gérmenes - que no altera tu flora vaginal y no está relacionado con el síndrome del shock tóxico, ni con infecciones fúngicas o bacterianas.
 Para tu planeta: Evita la enorme cantidad de residuos que genera el uso de compresas desechables y tampones.
Para tu comodidad: Como no sale nada de la vagina permite llevar cualquier tipo de ropa interior durante la menstruación, así como utilizarla en cualquier tipo de situación (practicar deporte, bañarse en la piscina, etc.).
 Para tu higiene: Al carecer de productos químicos, no se produce el olor desagradable que tenemos asociado a la menstruación y no altera la lubricación natural de la vagina. Nuestros consejos para el cambio a una copa menstrual:
Perseverancia: La primera vez puede parecer difícil de poner y quitar pero con un poco de práctica verás que el proceso es sumamente sencillo.
La copa fuera de casa: La copa de luna tiene una capacidad tres veces mayor que un tampón. Por ello, si la vaciamos antes de salir de casa no será necesario volver a hacerlo en varias horas. Si con todo, necesitamos vaciarla en baños públicos donde, a veces, puede ser complicado aclararla, lo solucionaremos llevando una botella de agua, un paño húmedo o simplemente usando un poco de papel higiénico, ya que se limpia de forma sencilla.
Otras alternativas: Aunque forma parte de nosotras, algunas mujeres tienen aprensión a la sangre y pueden ver el uso de la copa como algo incómodo. O puede ser que la abundancia de tu flujo o la práctica de alguna actividad donde creas que la copa pueda tener pequeñas pérdidas te haga repensar su uso. La solución, en estos casos, sería el uso de compresas reutilizables de algodón orgánico.

Químicos tóxicos en los tampones
¡Cuidado!
Los fabricantes de tampones incluyen asbesto en ellos. Dos profesores del Departamento de Biología Molecular de la Universidad de Illinois dijeron la noticia: “La industria del tampón incluye asbesto en sus productos con la intención de hacer sangrar más a las mujeres durante su período menstrual y favorecer así el aumento de consumo de esta mercancía”
El asbesto es el nombre de un grupo de minerales del tipo silicato que se producen en la naturaleza y pueden ser separados por fibras. Las fibras son fuertes y resistentes al paso del tiempo y al fuego; también son largas y flexibles y pueden ser tejidas para formar tela. El asbesto, además de ser usado en tampones, es utilizado en muchos productos de consumo industrial: forros de tubo, embragues y artefactos de frenado o cemento aislante. El asbesto es un componente cancerígeno.
Las autoridades sanitarias a pesar del peligro que comporta, no lo considera ilegal si no se ingiere. Esta sustancia aumenta la hemorragia, y por tanto te hace sangrar más, y necesitarás usar más. En los tampones y compresas, también cabe hablar de otros dos componentes: la dioxina y el rayón.
Dioxina: un químico decolorador que se usa para blanquear las fibras del tampón. Es potencialmente cancerígena y tóxica para los sistemas inmunológicos y reproductivo (causa alteraciones en la mucosa del útero, endometrio y puede causar endometriosis); también está relacionado con los bajos contenidos de esperma en los hombres. En septiembre de 1999 la Agencia de Protección Ambiental declaró que el peligro real de la dioxina estaba relacionado con un contacto repetitivo (¿no es repetitivo usar 4 ó 5 tampones diarios, 5 días al mes durante 38 años?).
Rayón: elemento muy absorbente que ayuda a que las fibras del tampón que contienen dioxina queden en la vagina. Contribuye al peligro de los tampones, cuando las fibras de éstos quedan dentro de la vagina (como normalmente ocurre), se crea un espacio para la acumulación de la dioxina; esta es una de las razones por las que se produce el shock tóxico. El shock tóxico es una infección vaginal que puede producir fiebre, dolores musculares, fatiga, visión borrosa, y en algunos casos la muerte. Investigaciones realizadas en EEUU han establecido la posible relación entre una afección mortal denominada shock tóxico y el uso de estos elementos de higiene femenina. De momento no se ha podido establecer una clara relación causa-efecto.
Determinadas toxinas incitan a que aparezcan los estreptococos y estafilococos, áureas causantes de la infección, que es una septicemia generalizada que provoca un shock; los síntomas son fiebre alta, vómitos, aparición de manchas, visión borrosa y dolores musculares.
El shock tóxico produjo 50 muertes conocidas entre 1979 y 1980, año en el que se estableció la relación entre el uso de tampones y la enfermedad. Aunque en 1997 los únicos casos de muerte que se probaron con relación al uso de estos fueron 5, en comparación con los 814 casos de 1980, la conexión real entre el shock y el uso de tampones sigue sin aclararse, rodeado de una desinformación evidente y una manipulación de los hechos. Además de ayudar esta desinformación a experimentar con nuestros cuerpos, y obtener un gran negocio de ello, ¿qué más intereses habrá detrás de toda esta mierda? Por si fuera poco, después de lo comentado, además del shock tóxico existen otros riesgos relacionados con el uso de tampones y compresas, como son el cáncer de útero, de cérvix, la endometriosis, problemas con el embarazo y posibles malformaciones del feto, ya que sus efectos se prolongan aún después del uso de estos productos.
Y cabe decir, que estos componentes, además de ser perjudiciales para nuestra salud, no son biodegradables, son contaminantes para el medio ambiente. Y con la teoría capitalista de usar y tirar, si usamos tampones y compresas convencionales, sería una cantidad de químicos tóxicos enorme y por ello, no estaríamos colaborando a conservar el medio ambiente, ni a cuidarnos a nosotras mismas.
Harta de la manipulación que ejercen tanto la industria como el gobierno sobre nuestros cuerpos, es hora de tomar las riendas, destacar la desinformación, el trato despreciativo y el negocio que existe con algo natural como es la menstruación. Es evidente que se relaciona el shock tóxico con la menstruación, pero los fabricantes de tampones y compresas se limitan a decir que existe tal infección y a dejar en manos del usuario la decisión de comprarlo y por supuesto, la responsabilidad de contraer tal infección. Sólo en el interior del paquete de sus productos vienen las características del shock tóxico, es decir, lo lees una vez comprado, empresas y gobierno son cómplices de tal silencio ante esta enfermedad.
El momento de la menstruación crea un momento único en toda la biología. La mujer es el único ser vivo que sufre una manifestación tan ostensible de su ciclo reproductivo. La higiene durante la menstruación es un aspecto importante de la salud femenina y un enorme negocio para la industria.
En los últimos tiempos han aparecido noticias (incluso en internet) alarmando sobre el peligro del uso de tampones vaginales, sobre peligro de sufrir cáncer y síndrome tóxico, y aumento de la hemorragia menstrual. Todavía no se dispone de suficiente información científica para responder a todas las preguntas. Pero está claro que algunas mujeres dejan los tapones vaginales demasiado tiempo en su vagina, lo cual no es saludable y no está exento de peligros.
Los tampones que contienen fibras como rayón, en lugar de algodón, son seguros. Las autoridades sanitarias deben cumplir con su deber de vigilar la composición de los mismos. Inicialmente los tampones de alta capacidad de absorción se relacionaron el síndrome tóxico (ST). Sin embargo, muchas mujeres los han usado sin problemas. Sin embargo, existe una asociación clara entre usar esos tampones y el riesgo de ST pero no se conoce cuál es el nexo de unión. El ST está causado por una o varias toxinas producidas por algunas bacterias del grupo Estafilococo Áureo y que pasan a la sangre pudiendo causar la muerte.
En Estados Unidos ha habido una reducción del número de casos a lo largo de los últimos años. El año 1980 se comunicaron 813 casos al Centro de Control de Enfermedades de Atlanta, entre los cuales hubo 38 muertes.
Aparentemente, un factor adyuvante para que aparezca el ST es el contenido de nuevos materiales absorbentes en los tampones. El riesgo era mayor con los tampones fabricados por Proctor & Gamble que con otros productos. El tampón Rely contenía una espuma de poliéster y un material de celulosa que ya no se emplean.
Sobre el contenido de dioxinas, tan criticado en los últimos años, algunas empresas como Johnson y Johnson, fabricante del tampón O.B., sostienen que usan aclarantes libres de cloro y que no producen dioxinas. El aclaramiento es necesario es necesario para blanquear las fibras sintéticas y eliminar impurezas. En la actualidad casi todas los fabricantes tienen especial cuidado de que sus productos no contengan dioxinas. Sin embargo, "para curarse en salud" no descartan que las dioxinas se encuentren en los tapones sin garantizar la procedencia. La excusa es que las dioxinas están en el agua, el aire, etc. Posiblemente, todos tenemos en el cuerpo una cantidad de dioxinas más importante que la demostrable en los tampones.
Al margen de si tienen o no dioxinas, existe preocupación entre los científicos y consumidores sobre las repercusiones que pueden tener los componentes de los tampones vaginales (fibras sintéticas, desodorantes, suavizantes, etc.), especialmente en cuanto al riesgo de cáncer, endometriosis, esterilidad e infección pelviana. Mientras se obtienen más datos, se recomienda cambiar los tampones vaginales frecuentemente y lavar los genitales esos días de flujo menstrual.
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