sábado, 22 de agosto de 2015

SEXUALIDAD: ZONAS ERÓGENAS III

LA ESPALDA

La espalda está llena de puntos sensuales y sexuales. 
La curva desde el cuello hasta la cola de la espina dorsal es una de las creaciones más perfectas de la naturaleza. 
Acaricia la espalda lentamente con la palma de la mano, o juega con las yemas de tus dedos entre las líneas que definen sus huesos y músculos. 
No te olvides de que también puedes usar las uñas de una manera suave. Puedes darle unos masajes con las manos por la espalda o usar tu lengua para motivarla y volverla loca. 
También puedes usar tus labios como si estuvieras mordiendo, pero sin los dientes, por toda la extensión de la espalda.

Es importante que escuches la respuesta que obtienes con cada movimiento que hagas. 
Pregúntale qué le gusta y qué no le gusta, y si no está segura de que algo le guste pero que tiene potencial para ser placentero. 
Es importante estar presente y ser receptivo(a) para poder “leer” las respuestas de tu pareja frente a cada movimiento que escojas hacer.

Puedes usar siempre un poco tu imaginación. 
Imagínate que la espalda desnuda de tu pareja es hecha de tierra y puedes tocarla y amasarla como si estuvieras tocando la tierra. 
Luego imagínate que tus manos son como el aire que se mueve libremente por la espalda lentamente como la brisa de la tarde o rápidamente como un huracán. 
Ahora imagínate que tus manos son de agua y fluyen por la espalda que quiere ser mojada por tus caricias. 
Y finalmente tus manos son de fuego, llenas de energía para transmitir tu fuego a ella. Puedes jugar con todas estas combinaciones en la espalda y progresar a todo el resto del cuerpo, a las nalgas, las piernas, los brazos, y así le darás una combinación de toques sensuales que nunca antes ha experimentado. 
Usa siempre tu imaginación y, si lo deseas, acompaña estos toques con un poco de aceite o crema humectante tibia.

Mientras están teniendo sexo, a algunas mujeres les gusta que corras tus manos por la espalda y otras prefieren que uses tus uñas en momentos de alta excitación. 
Parte del misterio de estar con tu pareja es descubrir qué es lo que le da más placer. 
Recuerda que no todas las mujeres son iguales y lo que le da placer a una mujer no necesariamente se lo proporciona a otra. 
Explora, aprende de ella, practica, y siempre abre la comunicación directa y honesta para descubrir y, posteriormente, reforzar todo lo que le genera placer a ella.

LAS AXILAS

Las axilas, especialmente las depiladas, son muy sexy –aunque esto de que las axilas estén o no depiladas depende del gusto de cada persona–. 
Es un punto del cuerpo de la mujer muy sensitivo y suave. 
El desodorante tiene un sabor muy desagradable; si a tu pareja le gusta que le beses o lamas sus axilas, es preferible que le digas que se las limpie o que se bañe. 
Al iniciar el juego de calentamiento, unos toques suaves con los dedos o con la lengua son muy agradables; posteriormente, en el calor del placer, tendrás que investigar si a tu pareja le gusta que la beses o toques más agresivamente la axila y por dónde. 
A algunas mujeres les agrada que, en momentos de alta excitación, les presionen ciertos puntos de la axila con los pulgares. 
En efecto, existen ciertos puntos en esta zona que, en un nivel alto de excitación, ayudan a elevar el nivel de placer en general. 
A otras personas les excita el olor crudo de las axilas, por algún motivo para el que no tengo explicación de momento, pero es una situación de preferencia personal. 
Como hemos mencionado antes, estos gustos no son ni mejores ni peores, son solo diferentes; y si te gusta la axila con olor, pues en buena hora, disfrútalo.

LOS BRAZOS

Los brazos, como todas las otras partes del cuerpo de la mujer, son sensibles al toque sensual y a los besos. 
Las partes más sensitivas y erógenas de los brazos son la parte interior del codo y la muñeca; trata de darles besos muy suaves y, especialmente, explora con la punta de la lengua en estas zonas y los alrededores. 
Los brazos se acarician suavemente con los dedos para darle confianza a tu pareja en los momentos iniciales de la relación. 
Luego nos cuentas qué sucede.

Puedes hacer este experimento: proponle a tu pareja que te gustaría explorar sus brazos de una manera sensual; pero que, pase lo que pase, no tocarás ninguna otra parte de su cuerpo. 
Dile que se entregue totalmente a sentir con los brazos de una manera sensual y sexual. 
Tienes que cumplir con tu compromiso de no tocar ninguna otra parte de su cuerpo. 
Cierran ambos los ojos y el que da el toque sensual va a sentir cómo se excita la pareja con los toques, besos, lamidas, etc. en los brazos. 
O puedes probar con plumas, pañuelos, hielo, etc. y siente cómo ella se va alterando sensualmente y sexualmente. 
Después de que se acabe el experimento, pueden intercambiar posiciones y la persona que recibía las caricias sensuales ahora las da. 
Lo importante de este experimento es que, dando la confianza y el permiso adecuados, ambas personas se pueden entregar plenamente y rendirse a la experiencia, sin necesidad de pensar que otras partes van a ser tocadas. 
No se olviden de conversar y compartir qué sintieron al terminar la experiencia; hay que ser específico sobre dónde se sintió más o qué partes del brazo fueron más sensibles a las caricias. 
Esta conversación posterior al experimento ayuda a conocer mejor nuestro cuerpo y a descifrar qué puntos nos generan excitación, porque podemos tener la capacidad de rendirnos al experimento y concentrarnos en sentir placer. Este experimento es muy simple, pero se puede multiplicar a otras partes del cuerpo para despertar las partes sensuales y sexuales de cada rincón de ambas personas.

LAS MANOS Y LOS DEDOS

A algunas mujeres les gusta que les besen las manos y los dedos antes y durante la actividad sexual. 
A otras les fascina que les chupen los dedos uno por uno o varios a la vez de una manera lenta y prolongada. 
Tienes que explorar qué es lo que más le gusta a tu pareja, tómate tu tiempo y disfruta de la experiencia.

Las manos de la mujer son apreciadas por el hombre porque pueden acariciarlo sensualmente, además de que se utilizan para coger el pene cuando se hace una fellatio. 
Adicionalmente, los dedos de la mujer pueden hacer un masaje prostático al hombre, pudiéndolo hacer llegar al orgasmo y eyacular.

Las manos de la mujer, cuando está en una relación homosexual, son un instrumento esencial para las caricias, el tacto en la vulva y la penetración vaginal. 
Las manos deben estar siempre limpias y los dedos con las uñas recortadas y limadas para que puedas usar tus manos en tu pareja pasando los dedos por la espalda o dando un efectivo roce sensual con los dedos en los brazos, invitando a lo que va a pasar más tarde. 
Quiere a tus manos, cuídalas, dales un masaje y usa cremas para que estén cuidadas en todo momento, listas para dar placer. 
No lo olvides, tus manos dan y al mismo tiempo reciben placer. 
El acariciar a tu pareja permite abrir el diálogo corporal, agradeciendo la oportunidad de descubrir en el otro y en uno mismo el placer a través del tacto.

EL BUSTO / LOS SENOS / LOS PECHOS

Los senos son tan particulares como las mujeres que los poseen. 
Se tiene la creencia de que hay que tratar a todos los senos de la misma forma, y eso es un error. 
Ellos no solamente son diferentes en tamaño y forma, sino en sensibilidad. A ciertas mujeres no les excita que les toquen o besen los senos, mientras que a otras les excita mucho que se los toquen, los besen, los laman, los muerdan, y en fin que jueguen con ellos; ocasionalmente algunas mujeres son tan sensibles que pueden llegar a tener un orgasmo si los senos son bien estimulados. 
Para descubrir las preferencias de tu pareja, pon mucha atención a sus reacciones sobre lo que estás haciendo con sus senos y pregúntale mientras exploras qué le gusta y qué no le gusta. 
Deja que ella te guíe.

Hay muchas formas de darles placer a los senos. Puedes usar tus dos manos en ambos senos, o en uno a la vez. 
Puedes masajearlos lentamente o de una forma más agresiva. 
Besarlos y mordisquearlos o tocar suavemente el pezón y la aureola son la mejor manera. 
Puedes usar tu boca en un seno y luego prestarle atención al otro variando la presión y la velocidad. 
Sin embargo, no cambies constantemente de estrategia como si siguieras una receta; si encuentras una que funciona, quédate ahí por algún tiempo y deja que tu pareja lo disfrute.

La mayoría de mujeres prefiere que no vayas directamente al pezón y, cuando sea tiempo de ir a este, hazlo de una manera suave y luego puedes incrementar la presión y la velocidad. 
Deja que tu pareja te guíe, por eso es importante abrir completamente la comunicación (por lo menos las primeras veces). 
A algunas mujeres solo les gusta que les den en los pezones un par de besos o unas cuantas lamidas y no más; pon atención a las reacciones de tu pareja.

Los pezones responden a una variedad de estimulaciones. 
Puedes apretar el pezón delicadamente entre tus dedos, o apretarlos con tus dedos y darles una movida mientras mantienes los pezones entre tus dedos; empuja los pezones hacia el pecho y trata todas las combinaciones que se te ocurran. 
Lame las zonas externas al pezón de una forma circular y usa tu lengua para empujar contra la piel, o emplea tu boca para succionar secciones del pecho. Puedes succionar el pezón en tu boca y usar tu lengua para jugar con él. Concéntrate en un pezón a la vez mientras acaricias el otro seno con una mano. 
También puedes juntar los dos senos y besar y chupar los dos pezones a la vez si sus senos son lo suficiente grandes para esto. 
Hay muchas mujeres que tienen vergüenza de su busto porque tienen uno mas grande que otro, pero eso es normal. 
No existen dos senos exactamente iguales y perfectos; a menos que acudas a un buen cirujano plástico, naturalmente los dos senos son diferentes. También existen mujeres que tienen el pezón invertido y esto también es normal; a muchas mujeres, después de dar de lactar a sus niños, se les invierte el pezón y no hay una explicación de por qué sucede esto. 
Como dijimos, es totalmente normal; lo más importante es que la inversión del pezón no disminuye la capacidad de tener placer. 
Si alguien se burla de una mujer porque tiene un seno mas grande que otro o un pezón invertido, solamente está mostrando su nivel de ignorancia respecto de la naturaleza y la variedad de senos que existen. 
Lo central es observarlos y atenderlos para saber cómo ayudamos a que las mujeres obtengan placer a través de los senos.

EL ESTÓMAGO

Si bien el estómago puede ser una causa de desconcentrar a tu pareja porque le puede ocasionar cosquilleo, no dejes de atender esta zona. 
Especialmente a los lados del torso, esta zona es muy sensible al tacto y a la lengua; utiliza tus labios haciendo una presión en estas partes y, si puedes jalar y chupar suavemente, espera la reacción de tu pareja. 
Puedes jugar con el ombligo y a unos 5 centímetros debajo de él; esta es una zona muy erótica y tiene ramificaciones nerviosas muy sensitivas. 
Puede ser que un tatuaje temporal pueda provocar nuevas sensaciones y sea una revelación para tu pareja y un descubrimiento para ti.

LAS CADERAS

Las caderas, además de delinear las curvas tan sugestivas y atractivas que dan a la mujer esa fantástica forma de pera, son otra de las partes más sensuales del cuerpo femenino.

En esta zona de las caderas vamos a incluir la parte delantera, es decir, la pelvis. 
La forma de pera de la mujer se debe, pues, a las caderas. 
El toque en la zona lateral con los dedos y con las uñas es muy sensual para muchas mujeres; pero para todas el besar muy lentamente la zona de la unión de la pelvis con la pierna, el mordisquear o lamer esa región de una manera muy, pero muy lenta genera que la mujer se vaya preparando para lo que viene pronto. 
Es como un reflejo automático; considérelo como el punto crítico donde la mujer humedece la vagina y esta humedad se expande hasta la vulva en preparación para recibir a su amante. 
Esta zona es muy sensible y, si nunca te has tomado el tiempo de jugar con ella, prueba y verás cómo tu pareja estará más húmeda que de costumbre. Hay que tomarse el tiempo para poder “peinar” toda esta área y sentir cuál es la reacción de tu pareja cuando estás acariciando, besando, mordisqueando o lamiendo esta zona. 
Tu pareja apreciará mucho que la prepares y la motives en esta zona para la relación sexual.

EL MONTE DE VENUS


El monte de Venus es una zona adiposa localizada en la parte superior de la vulva. 
Tiene una forma triangular y está cubierta por vello púbico. 
Esta zona es erótica a la vista y es por eso por lo que muchas mujeres se la depilan o se hacen figuras con los vellos. 
La combinación de caricias y besos en el monte de Venus y en las caderas garantiza una relación íntima muy húmeda.

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