domingo, 23 de agosto de 2015

SEXUALIDAD:ZONAS ERÓGENAS IV

LA VULVA Y LA VAGINA

La genitalia femenina está formada por dos partes principales: la vulva y la vagina. 
El vocablo “vagina” proviene del latín con el mismo nombre y significa ‘la funda de la espada’ (la funda representa a la vagina y el pene a la espada, porque siempre van juntos); este nombre se le dio en la antigüedad por la comparación con la forma del canal vaginal que conecta hasta la matriz. 
La palabra “vulva” también proviene del latín moderno y es una composición de dos palabras: del latín volvere, que es enrollar para proteger, y del sánscrito ulba, que significa matriz. El significado final es ‘velo de protección’ o ‘sobre de protección’ (de la matriz).

En nuestra investigación complementaria realizada antes de escribir este documento, encontramos que actualmente en los círculos sexuales y médicos se refieren a la parte inferior femenina que está entre las piernas como la genitalia femenina y que esta se divide en dos partes principales: la fácil de encontrar (vulva) y la menos fácil de encontrar (vagina).

El nombre “vagina” se utiliza erróneamente para referirse a toda la genitalia femenina. 
Sin embargo, en este documento, es la palabra “vulva” la que se refiere a las partes íntimas externas y que se pueden ver fácilmente; mientras que la palabra “vagina” se refiere a las partes internas de la genitalia de la mujer.

No podemos negar que muchos de los nombres de la genitalia provienen del latín y que estos no son nada estimulantes; así que siéntase libre de darles nombres cariñosos y atractivos a las diferentes partes de la vulva y la vagina. Le recomendamos, a modo de diversión, que genere su propio léxico erótico con su pareja, con el espíritu de hacerla especial y poder iniciar la motivación erótica de una manera diferente.

LA VULVA, EL CLÍTORIS

¿Que es el clítoris? Es una carnosidad que se asemeja a una flor sin abrir, la cual tiene una cubierta de piel o capucha para su protección. No te sientas mal si has tenido problemas para identificarlo. 
El clítoris se encuentra en la parte superior de la vulva, donde los labios interiores se juntan; ese es el territorio clitorial. 
Kleitoris en griego significa ‘pequeña colina’, y se cree que es de esta región de donde proviene su nombre. Para que lo puedas ver, necesitas abrir la unión de los dos labios interiores (utilizar dos dedos delicadamente es la mejor manera), para exponer el clítoris e iniciar su aprendizaje.

El clítoris es una de las fuentes primarias de estimulación de todas las mujeres, y pueden obtener orgasmos de la estimulación clitorial. Biológicamente, el clítoris es equivalente al glande del pene: tienen muchas sensaciones en común, como por ejemplo ser excepcionalmente sensitivos y tener que ser tocados delicadamente. 
Cuando toques el clítoris con cualquier cosa que no sea tu lengua, usa lubricante. Este lubricante puede ser el que tiene presentación en botella o puede ser lubricante natural, o sea tu saliva, pero usa siempre lubricante. Debes ser paciente hasta que la mujer incremente su nivel de excitación. Nunca muerdas o rasques el clítoris con algo abrasivo como tu barba o tus uñas.

El clítoris no es como una lámpara maravillosa que, al sobarla, el genio del orgasmo va a aparecer; por el contrario, el clítoris debe ser tocado delicadamente, tratado con respeto y por etapas. 
El clítoris necesita ser “trabajado”; una vez que es “trabajado”, entonces se puede lamer por la parte inferior hasta la parte superior del mismo. No todas las mujeres son iguales. 
Así que sería bueno utilizar tus habilidades de comunicación para preguntarle cómo le gusta y cuál es su preferencia. Sin embargo, la combinación de lamer y chupar el clítoris delicadamente cuando la mujer está lista  es el camino al éxtasis clitorial.

Puedes tocar el clítoris con tus dedos o con un vibrador; pero, cuando empieces a motivar a tu pareja en la etapa preliminar, no toques directamente el clítoris, puede que tenga una sensación no placentera. 
Toca las partes alrededor del clítoris hasta que ella esté lo suficientemente excitada para que puedas hacer un contacto directo. 
Prueba concentrarte en los cuadrantes superiores  izquierdo y derecho alrededor del clítoris. 
Puedes usar tus dedos, siempre lubricados, para sobar las partes laterales del clítoris de una manera delicada, o bien usar la lengua para lamer el clítoris hacia arriba y hacia abajo o en movimientos circulares en sentido horario o antihorario. 
La mayoría de mujeres tiene preferencias acerca de cómo ser estimuladas en la fase preliminar, así que siempre es buena idea la de preguntarle cómo le gusta y si le gusta lo que estás haciendo en la fase preliminar o de calentamiento. 
Si no sabes cómo estimular el clítoris y tu pareja no quiere hablar en este momento, puedes trazar con la lengua todo el alfabeto de una manera lenta en los alrededores de clítoris. 
Cuando te vuelvas un experto en el arte del cunnilinguus (sexo oral), no necesitarás de este secreto o simplemente lo usarás para poder determinar cuál será el siguiente movimiento que harás para poder hacer llegar a tu pareja a la cima del placer.

Si estás estimulando el clítoris correctamente, la vagina se volverá roja, muy caliente, húmeda y resbalosa. 
El clítoris se pondrá duro y se expandirá y tu pareja estará en este momento suspirando y gimiendo en un alto estado de excitación y placer, o llegando al orgasmo clitorial. 
Con una o más indicaciones como estas, siéntete cómodo de darle en ese momento toques más agresivos al clítoris, ya sea con los dedos o con la lengua, lamiéndolo o succionándolo. 
Este es un buen momento para poder lamer y tocar el clítoris directamente.

El clítoris tiene diferentes formas, tamaños y posiciones en la vulva. 
De acuerdo con un estudio del Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Florida del Sur (1992), del estudio de 200 mujeres se determinó que  no existe relación entre el tamaño del clítoris y la edad, la altura o el peso de la mujer. 
Las mujeres que son madres tienen el tamaño del clítoris relativamente más grande que las mujeres que no lo han sido. 
Los resultados fueron los siguientes: el diámetro del glande del clítoris puede medir en promedio desde 2.4 hasta 4.4 mm, y el largo del clítoris incluyendo el glande y el cuerpo del clítoris expuesto en la vulva puede medir desde 11 mm hasta 20.3 mm. 
Debes aprender que todas las formas y tamaños de clítoris son un regalo de la naturaleza donde podemos apreciar la belleza particular, y debemos saber estimular eficientemente cada uno de ellos. 
Todas las vulvas son diferentes y tienen la capacidad de sentir y dar placer. Lo importante es saber reconocerlas y poder darles el trato adecuado para hacerlas llegar al orgasmo y, por qué no, a múltiples orgasmos.

Aunque parezca que la capucha esconde al clítoris, esta puede ser un aliado porque sirve para poder estimular a tu pareja. Hay diferentes tipos y tamaños de capucha, las hay cortas y muy largas. 
Existe una buena razón para la existencia de la capucha: el clítoris es una parte tan sensitiva que, sin esta protección, las mujeres no podrían conversar y caminar a la vez, por ejemplo. 
Otra estimulación del clítoris se realiza en los alrededores de la capucha. Besar, lamer y darle masajes al capuchón podrá estimular al clítoris que está debajo y prepararlo para una estimulación directa más placentera, cuando la mujer esté más excitada.

Los últimos estudios sobre el clítoris han demostrado que no es solamente la parte que se ve en la zona superior de la vulva. 
Estudios de resonancia magnética, acompañados de disección de la vulva en cadáveres, han demostrado que el clítoris tiene la forma del gráfico adjunto. El clítoris se asemeja al pene, donde la cabeza o glande del clítoris representa al glande del pene. 
El capuchón del clítoris equivale al prepucio del pene; el tronco del clítoris, al tronco del pene. 
Mientras que el pene tiene una estructura monotubular, está demostrado que el clítoris se abre en dos secciones a la altura de los labios interiores; las piernas del clítoris rodean la parte interior de los labios interiores y parte de los labios exteriores.  O’Connell, Helen, Anatomy of the Clitoris, 2005.

Por eso es que resulta muy placentero para la mujer que juegues, acaricies y lamas los labios exteriores e interiores de la vulva porque tienen terminaciones nerviosas que provienen del clítoris y todos estos toques ayudarán a que el placer aumente durante la relación sexual.

LOS LABIOS DE LA VULVA

La mujer tiene tres pares de labios: dos debajo del ombligo y uno encima. 
Los labios localizados debajo del ombligo se encuentran en la vulva y se llaman labia majora y labia minora (nombres sofisticados para los labios exteriores y los labios interiores).

Los labios exteriores protegen la vulva de bacterias y objetos que no son bienvenidos. 
Muy por el contrario de la creencia popular en el sentido de que la vulva y la vagina no son limpias, en realidad son más limpias que la boca y autorregulan la cantidad de bacteria que tienen; automáticamente la vagina regula su acidez. 
Los labios exteriores se reconocen rápidamente porque tienen vello púbico y generalmente son planos, aunque algunas mujeres los tienen abultados. 
Los labios exteriores, conjuntamente con los labios interiores, trabajan para mantener a los gérmenes fuera y atrapar los lubricantes naturales de la mujer. Para poder llegar a estos lubricantes naturales de la mujer, tenemos que pedir autorización a los dos labios para sentir el sabor de los mismos. 
Los labios se extienden desde el hueso púbico o monte de Venus hasta el perineo (el espacio entre la vagina y el ano). 
Los labios exteriores puede ser jalados o apretados con los dedos o con la boca de una manera suave para despertar indirectamente al clítoris de una manera cariñosa.

Los labios interiores se abren para que la vagina pueda ser penetrada y, además, protegen partes delicadas de la vagina como la uretra y el canal vaginal. 
Estos labios pueden crecer notablemente y se vuelven de un color rojizo cuando la mujer esta excitada; son más sensitivos que los labios exteriores. Estos labios interiores se pueden besar, succionar; jugar con los dedos y masajearlos con una presión más considerable que la ejercida sobre el clítoris. Primero puedes prestarle atención a uno y posteriormente al otro, o a los dos juntos; esto dependerá de la intención y del grado de excitación al que quieras hacer llegar a tu pareja. 
Recuerda que las piernas del clítoris están localizadas en esta zona y, si estimulas los labios interiores, estarás enviando señales de placer a todo el clítoris. 
Si estás estimulando el clítoris con una mano, puedes masajear o usar la boca en estos labios para que los fluidos vaginales empiecen a manifestarse. 
Si puedes poner tu lengua ancha y plana, el labio interior adora ser lamido por largas y lentas pinceladas con la lengua en esta forma y especialmente con la parte más suave de la parte de abajo de la lengua.

Con el pene, dildo o vibrador, usa la parte suave redondeada de la cabeza para estimular los labios interiores. 
Mueve la cabeza del pene hacia arriba y hacia abajo con movimientos lentos. Si tienes un vibrador, este instrumento aplicado a los labios interiores hará que los fluidos vaginales empiecen a despertar. 
Recuerda que los labios interiores no son tan sensitivos como el clítoris, pero les gusta ser parte de la fiesta. 
Es mejor que no desprecies a los labios interiores, porque proveen una de las mejores formas de preparar al clítoris para la siguiente fase del placer.

Debemos añadir que no existe un tipo perfecto de labios interiores: estos existen de diferentes tamaños y formas. 
Algunos son más grandes que otros; no necesariamente los labios interiores que tienen forma de pétalos son simétricamente iguales. 
No te avergüences de la anatomía o tamaño de tus labios interiores, pues todos tienen una belleza especial; sobre todo confía en la naturaleza, que te ha dado la forma de los labios interiores y exteriores que tienes para poder maximizar las emociones placenteras que estos te pueden otorgar. 
No te enfoques en los labios interiores solamente; estos vienen como parte de “un paquete” que incluye el tamaño y la localización en la vulva del clítoris, y la posición del punto G. 
Cuando tu amante pueda entender tu naturaleza y orquestar todos estos puntos sensitivos, y tenga una madurez sexual de placer, poco o nada le importarán la forma o el tamaño de tus labios interiores o clítoris comparados con lo que los medios de comunicación nos quieren hacer creer acerca de cómo debe ser la belleza de la genitalia femenina.

Existen muchos casos en la sociedad moderna de mujeres que han sido concientizadas por sus propios doctores o cirujanos “de confianza” para que se hagan una operación de cirugía para eliminar los labios interiores si estos son grandes. 
En realidad, lo que están haciendo es quitar parte de la sensibilidad vulvar; pero lo más grave es que están quitándose parte de su forma individual única como mujer. 
Cualquier hombre o mujer que se burle de los labios interiores porque son pronunciados o que se burle de cualquier parte íntima femenina, lo hace producto de la ignorancia sexual y de la falta de experiencia, pero sobre todo de la falta sensibilidad y capacidad de honrar y venerar a la mujer a través de sus partes genitales.

LA URETRA

La uretra no es un órgano sexual, pero está rodeada de muchas terminaciones nerviosas que son muy sensitivas, y debes considerar esta zona como parte del sexo oral. 
Cuando empiezas con el sexo oral, dale una lamida lenta y con algo de presión al espacio entre el clítoris y el canal vaginal y observa si tu pareja se excita con esta estimulación. 
Si es así, puedes introducir dos dedos en el canal vaginal y buscar el punto G. Esto realmente genera un alto grado de placer; mientras continúas lamiendo esta zona entre el clítoris y el canal vaginal, la mujer hasta puede llegar a eyacular.

EL PERINEO Y EL MÚSCULO PC

El perineo está en la zona inferior de la vulva y conecta la vulva con el ano. Aunque parece que esta zona no es importante para el placer, ahí están los músculos del perineo que soportan el área entre el ano y los genitales. 
Entre este grupo de músculos se encuentra el tan famoso músculo pubococcígeo o músculo PC, que soporta la pelvis desde el hueso púbico hasta el hueso sacro.

Estos músculos se vuelven activos durante la excitación sexual; especialmente al llegar al orgasmo, cuando ellos se contraen con cierto ritmo. Ejercitando este músculo, se garantiza un mejor control de los esfínteres del ano y del canal vaginal, y se incrementa asimismo la sensibilidad de toda esta área, con lo que se generan orgasmos más fuertes y largos. 
Las mujeres que regularmente ejercitan este músculo obtienen beneficios placenteros muy positivos: incrementan la sensibilidad en la pelvis, la sensibilidad anal, el placer durante la estimulación del clítoris y durante la penetración vaginal y anal; también, más control sobre el orgasmo, así como orgasmos más fuertes e intensos. 
Como ocurre con cualquier ejercicio de los músculos que nunca han sido trabajados, inicialmente se puede experimentar algún malestar muscular; esto significa que estos músculos no han sido exigidos. 
Siempre usa el sentido común: no exageres al principio, pero continúa con los ejercicios de una manera diaria. 
Estos ejercicios se llaman Kegel, por el doctor que los hizo populares. Puedes hacer estos ejercicios sentada, echada o incluso parada; cuando estás manejando o en cualquier transporte público. 
Estos ejercicios son recomendados incluso durante la masturbación; incrementan el flujo sanguíneo a la zonas erógenas y potencian tu excitación.

Para localizar el músculo PC, pretende que estás orinando y paras de orinar. Los músculos que contraes para detener la orina constituyen el músculo PC. 
Si pones tus dedos en el perineo cuando haces estas contracciones, podrás sentir este movimiento en dicha parte del cuerpo. 
Una vez que han sido localizados, es muy importante la respiración. 
Respira profunda pero lentamente, y contrae estos músculos; mantén la contracción por unos 10 segundos, luego exhala y relaja los músculos. Concéntrate en estos músculos que detienen la orina y no uses otros músculos, así estarás enfocada en estos músculos solamente. 
La combinación de inhalar-contraer y de exhalar-relajar es lo que hace que nuestra zona erógena inferior se despierte y nos dé un placer inusual que vamos a estar motivados a repetir muchas veces porque sabemos la recompensa que vamos a tener. 
Repite estos ejercicios 3 veces al día hasta que llegues a hacer 100 repeticiones por vez. 
Busca tu propio ritmo y ten cuidado porque, cuando uno domina estos ejercicios, se puede llegar a un orgasmo de una manera muy rápida. 
Una variación de estos ejercicios es la de inhalar y contraer y relajar los músculos PC 10 veces seguidas y luego exhalar; haz de 20 a 50 de estas combinaciones por día. 
Hay formas avanzadas de estos ejercicios: inhalar y pretender que se está succionado agua por la vagina y el ano, y luego se mantiene esto por el tiempo que se pueda mientras se está inhalando; a continuación se “expele el agua” lentamente mientras se exhala el aire. Puedes hacer 30 de estos ejercicios al día.


Uno de los ejercicios más importantes y difíciles es el poder hacer todos los ejercicios anteriormente descritos mientras uno se está moviendo, caminando, bailando o haciendo las actividades diarias de la casa. El reto es en el momento de mantener la tensión mientras uno se quiere mover; esto es muy difícil, pero si se llega a dominar garantiza que puedes llegar a tener mucha flexibilidad y control con los músculos de la vagina y del ano y podrás incluso ser multiorgásmica, es decir, alcanzar muchos orgasmos intensos seguidos cuando estés con tu pareja. 
Si tu pareja es masculina, él se dará cuenta de la diferencia de tus músculos cuando estos tengan la capacidad de succionar su pene como si fuera una boca. 
Ten paciencia y practica mucho.

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