lunes, 24 de agosto de 2015

SEXUALIDAD:ZONAS ERÓGENAS V

LA VAGINA
EL CANAL VAGINAL

A la entrada del canal vaginal generalmente no se le da mucha importancia; sin embargo, hay muchas mujeres que tienen puntos muy sensitivos en la entrada del canal vaginal. 
Estos puntos están localizados a medio centímetro de la entrada del canal. Busca en la parte inferior del canal, usa tus dedos o lengua, y que tu pareja te diga cómo siente y si le gusta.

EL PUNTO G

El punto G fue descubierto por el doctor Gräfenberg, de allí su nombre de “G” por la inicial del apellido. 
Cuando el punto G es localizado exitosamente, es el tesoro más grande que puede tener una mujer. 
Su localización depende de la anatomía de la vagina y puede estar en la parte anterior del canal vaginal, al medio o en la parte posterior. 
Toma el tiempo necesario para localizarlo: tu pareja te lo agradecerá de por vida porque, una vez que se encuentra, los placeres y orgasmos que una mujer puede tener a consecuencia de una buena estimulación del punto G no tienen precio. 
Muchas mujeres que descubren el punto G prefieren alcanzar orgasmos de este tipo al principio de su experiencia; aunque pueden ser muy satisfactorios, muchas posteriormente tienen orgasmos más fuertes cuando llegan a orgasmos dobles, es decir, del clítoris y del punto G a la vez. 
Estos orgasmos son inolvidables para una mujer (sobre todo los primeros). Para localizar el punto G, se necesitan tiempo, paciencia y mucha comunicación.

Para empezar con tu experiencia del punto G, inserta dos dedos bien lubricados, ya sea con lubricantes de botella o con lubricantes naturales como la saliva o los de la vagina. 
La palma de la mano tiene que estar mirando hacia arriba y las puntas de los dedos deben sobar la parte superior del canal vaginal. 
De una manera delicada, curva los dedos y muévelos lentamente. 
Vas a sentir en esta exploración del canal vaginal una textura diferente, la cual puede ser algo rugosa o más áspera que el resto del tejido, porque el canal vaginal es muy suave; tu pareja lo confirmará cuando sienta tus dedos en esta parte de diferente textura del canal vaginal. 
Si no lo puedes encontrar, esto puede ayudar: con la mano que está libre presiona el monte de Venus para ayudar a bajar todos los tejidos superiores del canal vaginal; si esto no funciona, coloca un par de almohadas bajo las nalgas para elevar el cérvix. Si aún no lo encuentras, tienes una pareja cuyo punto G se encuentra en la parte final del canal vaginal. 
Todas las mujeres tienen punto G, aunque no en el mismo sitio: algunas lo tienen en la entrada del canal vaginal, mientras que otras a 4 centímetros (1½ pulgadas), a la mitad o al final del mismo.

Cuando encuentres el punto G de tu pareja, ella puede empezar a gritar de placer y pedirte que lo hagas todos los días, o mirarte como un venado asustado porque no sabe lo que le pasa. 
Sin embargo, con diferentes modalidades de presión y técnicas, encontrarás que tu pareja llega a niveles de excitación que nunca antes experimentó.

Si no encontraste el punto G, entonces te recomendamos usar un vibrador. Notarás que el vibrador tiene la punta hacia arriba. 
Con mucho cuidado, introduce el vibrador con la punta hacia arriba y comienza a hacer movimientos circulares cortos, agarrando el vibrador con la palma de tu mano y no con los dedos; así se podrán hacer movimientos circulares y movimientos hacia adelante y atrás, de una forma a la vez delicada y lenta. Llegará un momento en que tu pareja comience a gemir; este es el momento en que acabas de pasar por el punto G. 
Ella te tiene que guiar para poder encontrar el punto G. 
Esto es un trabajo de dos, con mucha comunicación y paciencia. Una vez que has encontrado el punto G, haz una nota mental de la geografía del mismo, dónde esta ubicado y a qué profundidad.

Durante penetración, el punto G puede ser estimulado buscando la posición y el ángulo más adecuados. 
La mejor posición para acceder al punto G dependerá de la longitud, forma y grosor del pene. 
Para un pene que está curvado hacia arriba, la posición del misionero con diferentes niveles de penetración puede funcionar muy bien. 
Para los penes totalmente rectos, la penetración por atrás o con la mujer encima del hombre inclinada hacia adelante puede resultar de maravilla. 
Si la pareja es atlética, se pueden poner las piernas de la mujer sobre tus hombros y buscar la profundidad adecuada para estimularlo, recuerda que ya sabes dónde está el punto G de tu pareja. 
La clave se encuentra en tener en lo posible el punto G en una parte más alta que las otras partes del cuerpo, para que pueda tener un acceso fácil. 
Algunas mujeres, cuando descubren el punto G, tienen la habilidad de que este se exponga (si no está localizado en las profundidades del canal vaginal); así podrás lamerlo y hasta succionarlo, ocasionando una sensación de alto placer para esta mujer que tiene mucha suerte por haber nacido con el punto G en una posición en que se puede mostrar y darle la atención adecuada con los dedos o los labios y la lengua. 
En ese momento de alta excitación, la vagina toma la forma de una orquídea salvaje, donde los pétalos son los labios interiores y exteriores, y el centro de la orquídea es la apertura del canal vaginal con el punto G expuesto.

EYACULACIÓN FEMENINA

Sí, es verdad: la mujer eyacula y este líquido no es orina, aunque viene por la uretra. 
Los científicos han demostrado que la eyaculación femenina es una sustancia similar al líquido seminal del hombre. 
Algunas personas encuentran que la eyaculación femenina es una sorpresa y las toma desprevenidas; pero, si alguna mujer ha eyaculado contigo, siéntete como bautizado en las lides del sexo, ya que esto no es más que un reflejo de la intensidad de los placeres a que ha llegado tu amante gracias a la excitación que puedes brindarle. 
La eyaculación femenina no es dañina para quien la recibe. 
No tiene olor ni color. 
Dependiendo de la mujer y del grado de excitación, la eyaculación femenina puede presentarse desde una forma cordial y lenta de expeler los fluidos hasta una forma explosiva similar a un volcán o un géiser. 
La eyaculación puede variar en intensidad y cantidad de fluido; no todas las eyaculaciones son iguales, ni siquiera en la misma persona. 
Dependerán directamente del grado de estimulación y experiencia de su pareja. 
En algunos casos, cuando la eyaculación es explosiva, tienes que estar preparado para recibir un baño de lo más placentero.

Hay varias teorías acerca de la eyaculación femenina. 
Hasta el momento, una de las más acertadas sostiene que las glándulas Skene, un tipo especial de tejido que está alrededor de la uretra, provocan en una cámara interior superior a la uretra la acumulación instantánea de fluidos “seminales” listos para ser eyaculados en el momento del orgasmo producido generalmente por el punto G. 
Esta glándula es comparada con la próstata del hombre y es que el fluido que proviene de la eyaculación femenina no es un líquido como orina, sino más bien un líquido con una sedosidad o densidad más gruesa. 
Incluso es el mejor lubricante para la vagina o para continuar con la penetración durante la actividad sexual.

Debido a que la eyaculación proviene por la uretra, muchas mujeres que sienten la sensación de eyacular la confunden con la sensación de orinar y reprimen la eyaculación. 
La mejor manera de comprobar esto es que, antes de tener una relación sexual, la mujer vaya al baño y descargue la vejiga. 
Otras mujeres no se sienten cómodas de eyacular porque alguna vez parejas ignorantes las han acusado de haberlos orinado. 
Sin embargo, luego de la eyaculación viene para la mujer un orgasmo muy fuerte.

La forma más rápida de llegar a la eyaculación femenina es tocar, sobar y masajear el punto G. 
Tienes que aplicar una presión suficiente para que produzca placer pero no dolor, y esto supone comunicación con tu pareja. 
Todas las mujeres tienen la capacidad de eyacular y, si bien algunas eyaculan de una manera algo débil, otras lo hacen de una manera que haría retroceder al mejor nadador olímpico.

Existen técnicas para ayudar a la mujer a encaminarse a la eyaculación y poder gozar de los placeres que esto trae; se hablará más sobre estas técnicas en la guía sobre orgasmos. 
Se estima que, haciendo los ejercicios del músculo PC por 15 días, las posibilidades de eyacular son de 3 a 1; así que, mientras más pronto se ponga la mujer a practicar estos ejercicios, más rápido podrá llegar a intensificar sus orgasmos. 
Creo que no tenemos más que añadir; si tu pareja eyacula y terminas bañado con estos fluidos, será un día especial para celebrarlo, porque ella ha llegado a experimentar una de las maravillas de la sexualidad femenina y porque tus habilidades de amante han hecho que tu pareja llegue a sentir lo que ella ha sentido. 
Muchas mujeres recuerdan este día como uno de los mejores días de sus vidas por la cantidad de placer y la alegría de romper un mito que es tan controversial en nuestra sociedad; pero sobre todo por devolverles la seguridad de su sexualidad, que ha estado oscurecida durante miles de años por nuestra sociedad patriarcal y represiva.

LAS NALGAS

La nalgas son una zona muy sensual de la mujer. 
Las nalgas, en compañía de las caderas, generan la inconfundible forma de pera de la mujer que todos conocemos. 
Grandes o pequeñas, duras o flojas, gordas o flacas, las nalgas deben ser reconocidas como un símbolo de placer. 
Las nalgas se pueden acariciar, masajear, besar y lamer; son un punto importante para la excitación de la mujer. 
En la sociedad de habla hispana, las nalgas redondas, turgentes y duras son muy apreciadas por los hombres. 
Desde el punto de vista cosmético, no podemos negar que las nalgas redondeadas dan una forma muy singular y atractiva a la mujer; pero desde el punto de vista del placer, las nalgas no proporcionan o generan un orgasmo más prolongado o intenso. 
Lo que sí generan es una ayuda para la estimulación en general. 
Poco pensamos que, dependiendo de la forma del canal vaginal y de la posición del punto G en este, cuando realizamos una penetración vaginal por la parte de las nalgas, si el punto G está en la parte interior profunda del canal vaginal, no podremos alcanzarlo si las nalgas son muy grandes. 
En este caso, unas nalgas pequeñas serían las más adecuadas para que el hombre tenga más facilidad de satisfacer a su pareja llegando al punto G. 
Por otro lado, si las nalgas son muy delgadas, es decir, no tienen mucha grasa y músculo, cuando la mujer está encima del hombre, en un momento de penetración fuerte, cuando las nalgas golpean con la cadera del hombre pueden causar dolor por el golpe de los huesos inferiores; entonces las nalgas grandes son las indicadas para esta posición. 
Si te gusta hacer el amor sentado frente a frente, entonces el agarrar las dos nalgas con tus manos puede generar una penetración más profunda y se tiene más control de la velocidad de la penetración. 
Hay que usar el sentido común sexual; lo importante es divertirse y siempre buscar la mayor intensidad del placer.

EL ANO

El ano es la parte externa del canal anal. 
Puede ser una de las zonas más erógenas del cuerpo femenino, pero siempre ha sido una de las partes más temidas, olvidadas y sin oportunidad de exploración. 
Comprende múltiples pliegues pequeños de tejido suave que dan la apariencia de arrugado o de un “asterisco gigante”. 
El área alrededor del ano está compuesta por vello púbico; todas las mujeres tienen vello púbico alrededor del ano. 
Cuenta con muchas terminaciones nerviosas, por lo que es increíblemente sensitivo y responde muy bien a la estimulación manual y al toque delicado. Contrariamente a los mitos populares, con una higiene personal diaria el ano es una parte limpia del cuerpo. 
Existen dos esfínteres (músculos) en al ano: el esfínter externo y el esfínter interno. 
El esfínter externo es el más cercano a la apertura del ano; con práctica puedes controlar este músculo poniéndolo tenso o relajado. 
El esfínter interno es controlado por el sistema nervioso autónomo, el cual administra funciones del cuerpo involuntarias, como la respiración. 
Cuando tienes un movimiento estomacal, el esfínter interno se relaja automáticamente permitiendo que el bolo fecal se mueva desde el recto hacia el canal anal y de allí hacia el ano. 
Estos dos músculos trabajan juntos y son como la compuerta de tu ano. 
Si estos dos músculos están relajados, motivados, listos para tener placer, entonces una penetración anal será cómoda y placentera. 
Si estos músculos están tensos, sin preparación y no han sido motivados, entonces una penetración anal será incómoda y hasta dolorosa, incluso muchas veces imposible de llevarla a cabo.

El canal anal está localizado inmediatamente después de los esfínteres del ano. 
Este canal tiene entre 3 y 5 centímetros (1-2 pulgadas) de largo y, posteriormente a él, se encuentra el recto. 
El tejido de piel que forma el ano es el mismo que forma el canal anal, es decir, es muy suave y sensitivo a la estimulación y caricias. 
Las paredes del canal anal incrementan su tamaño con la excitación, así como le sucede al clítoris. 
Cuando los esfínteres están relajados, el canal anal se expande durante la excitación, aunque se tenga la sensación de “apretado” en esta zona debido a los esfínteres. 
Por muy buena salud que tengas, siempre se encontrarán trazas de bolo fecal; para evitar cualquier sorpresa, si tu pareja es muy sensible a estas materias o tú eres sensitivo(a) a descubrir que tu pareja tiene algún rastro de bolo fecal en el pene o dildo, puedes hacer una lavativa del canal anal y el recto cuatro horas antes de tu relación sexual con una poco de agua tibia y un dispositivo especial para hacer lavativas.

Después del canal anal está el recto, que tiene aproximadamente una longitud de 20 a 25 cm (8-10 pulgadas). 
El nivel de placer en el recto es mínimo. 
Debe tratarse con mucho cuidado porque, después de la parte “recta”, hace una curva hacia la pelvis. No hay razón para hacer una penetración rápida por el ano; por el contrario, debe ser lenta al principio para luego poder acelerar el ritmo. Si tienes dolor, debes parar inmediatamente. Así como la vagina es más sensitiva en la entrada del canal vaginal, el ano es más sensitivo en la zona de los esfínteres y del canal anal. Hablaremos más de esto en la guía práctica de sexo anal.

Recuerda: tómate tu tiempo y ten paciencia. 
Puedes empezar lamiendo e introduciendo la lengua en el ano, luego usa mucho lubricante y, si es la primera vez, busca la posición que más te acomode. 
Puedes introducir un dedo y lentamente dejar que el ano se dilate para luego introducir el segundo dedo. 
Deja los dos dedos sin mover y luego empieza a moverlos. 
Posteriormente puedes penetrar con el pene o un dildo; siempre usa mucho lubricante. Si se siente dolor, para inmediatamente, pues no se debe experimentar dolor con una penetración anal. Para la persona que recibe: también toma tu tiempo y relájate; respira profundamente de una manera lenta, enfócate en los esfínteres del ano y relájalos; tú eres quien dirige la acción porque eres quien siente. Recuerden ambos que los esfínteres están en la apertura del canal anal y, si es la primera vez, no se necesita penetrar con todo el pene o dildo, a menos que la pareja receptora indique que se puede. Posteriormente se llegarán a hacer malabares con el ano; pero, hasta que se tenga algo de experiencia, lo mejor es mantenerse solo en las partes externas y mantener mucha comunicación. 
Paciencia, solo con paciencia se podrán recoger los frutos del placer.

LAS PIERNAS

Los muslos, al igual que los brazos, son sensibles al toque sensual y los besos; pero las partes más sensitivas y eróticas de las piernas son la entrepierna y la parte interior de la rodilla. 
Trata de darles besos muy suaves y, especialmente, explora la parte trasera del muslo cuando ella está echada. 
Usa las uñas ligeramente, aplica besos y la punta de la lengua para despertar esta zona y los alrededores. 
Puedes repetir el experimento de los brazos: proponle nuevamente a tu pareja o amiga que te gustaría explorar sus piernas de una manera sensual; pero que, pase lo que pase, no tocarás ninguna otra parte de su cuerpo, especialmente la vulva.  
Dile que se entregue totalmente a sentir con las piernas de una manera sensual y sexual. 
Tienes que cumplir con tu compromiso de no tocar ninguna otra parte de su cuerpo. 
Ambos cierran los ojos y el que da el toque sensual va a sentir cómo se excita la pareja o amiga con los toques, los besos, las lamidas, etc. en las piernas. O puedes probar con plumas, pañuelos, hielo, etc. y siente cómo se va alterando sensualmente y sexualmente. 
Después de que se acabe el experimento, pueden intercambiar posiciones y la persona que recibía los toques ahora los da. 
Lo importante de este experimento es que, dando la confianza y el permiso adecuados, ambas personas se pueden entregar plenamente y rendirse a la experiencia, sin necesidad de pensar qué otras partes “me pueden tocar” y si estas otras partes “están bien” o se tienen expectativas sobre lo que se va a sentir. 
No se olviden de conversar y compartir qué sintieron al terminar cada parte de la experiencia. 
Esta conversación posterior al experimento ayuda a conocer mejor nuestro cuerpo y a descifrar qué puntos nos generan excitación, porque podemos tener la capacidad de rendirnos al experimento y concentrarnos en sentir placer. Este experimento es muy simple, pero se puede multiplicar a otras partes del cuerpo para despertar las zonas sensuales y sexuales de cada rincón de ambas personas.

Lo más importante es que te puedas rendir a la experiencia sin tener expectativas sobre los resultados. 
Esto sirve de plataforma para poder imaginarse y pensar qué pasaría si me entrego plenamente a sentir sin necesidad de esperar nada o sin la necesidad de buscar un orgasmo desde el primer momento de la relación. 
Este experimento, aunque sencillo, envía un mensaje muy fuerte a nuestra mente de lo que ocurre cuando nos rendimos a sentir.

En la etapa de preparación, la entrepierna desempeña un papel muy importante. 
Para que se entienda qué zona es aquella de la que hablamos, la entrepierna es la región interior del muslo que conecta la rodilla con la vulva. 
Hay muchas mujeres a las que el toque sensual y lento las excita de una manera impresionante, mientras que a otras las excita el darle besos o lamidas muy cerca de la vulva sin tocar esta. 
La entrepierna es una zona más de provocación que de insistencia. 
Aquí la provocación para la mayoría de casos tiene mejores resultados que la insistencia de tocar sin provocar en la zona, siempre hablando de la etapa de preparación. 
Posteriormente, cuando la relación sexual está en pleno proceso, puedes besar, lamer, mordisquear esta zona y alrededor de la vulva en combinación con la pelvis para incrementar el estado de provocación y aumentar las ganas de ser penetrada. 
Tómate el tiempo necesario y siente cuál es la reacción de tu pareja mientras la estás acariciando en esta zona.

LOS PIES

Los pies son una zona erógena favorita para muchas mujeres. 
Ya sea que se los acaricien, besen, laman o chupen, muchas mujeres sienten placer con estos toques en ambos pies. 
Dependiendo del momento durante la relación sexual, estas caricias a los pies pueden ser suaves o agresivas; siempre consulta con tu pareja y siente sus reacciones.


A algunas mujeres les gusta adornarse los pies con joyas, brazaletes o pinturas. 
En el momento de llegar a altos niveles de placer, estas visiones en los pies les pueden inducir orgasmos más intensos. 
No sé la razón, pero puede ser que de alguna forma les traigan memoria de sueños o fantasías muy intensas que hayan tenido con estos objetos en los pies, o probablemente les hagan evocar recuerdos de “otras vidas”. 
No podemos comprobarlo científicamente; lo que es cierto es que estos objetos en los pies les intensifican el placer en general. 
No tienes que creerlo de antemano; solo pruébalo y, si funciona esta modalidad, disfrútala.

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